13.11.2019
Annie Kashung es responsable médica de MSF en una intervención de emergencia por un brote de malaria en El Fasher, capital del estado de Darfur del Norte en Sudán, y nos respondió unas preguntas para esclarecer cuál es la situación con el brote.
 

1- ¿Por qué es peligroso el actual brote de malaria en El Fasher?

 
La malaria es una enfermedad parasitaria transmitida por un mosquito. Puede ser muy peligrosa si no se trata de manera rápida y adecuada, y provocar la muerte. Las personas desarrollan diferentes síntomas que incluyen fiebre alta, vómitos, dolor abdominal y en las articulaciones. En algunos casos graves, las personas pueden tener alucinaciones, caer en coma y perder el conocimiento.
 
Sudán en general, y el estado de Darfur del Norte en particular, tienen una alta incidencia de malaria con un pico estacional durante la temporada de lluvias. Generalmente hacemos un seguimiento de la situación, incluido en la capital del estado, El Fasher, una de las ciudades más pobladas del país y que alberga a un gran número de desplazados internos. Este año vimos que había un gran aumento en el número de casos en la ciudad, alrededor del doble en comparación con el mismo período en 2018.
 

2- ¿Qué está haciendo MSF para responder al brote?

 
A finales de septiembre, MSF decidió conjuntamente con el Ministerio de Salud lanzar una respuesta de emergencia. Actualmente llevamos a cabo actividades en los dos principales centros de salud de referencia de El Fasher: los hospitales de Teaching y Paediatrics. El objetivo es fortalecer la gestión casos de malaria y estamos trabajando contrarreloj.
 
Durante el último mes, la tasa media de ocupación de camas en las instalaciones apoyadas por MSF ha sido de un 90 por ciento por encima de la capacidad. Algunas veces había entre tres y cuatro pacientes por cama. Los centros estaban realmente congestionados, por lo que hemos instalado tiendas de campaña para aumentar el número de camas.
 
También hemos fortalecido el sistema de triaje en función de la gravedad de los pacientes (casos urgentes, graves o estables) para evitar no identificar los casos críticos desde un principio y tratarlos demasiado tarde, con el consiguiente peligro de que se produzcan muertes.
 
Entre el 23 de septiembre y el 26 de octubre realizamos más de 13,000 pruebas diagnósticas rápidas de malaria y el 51 por ciento de las personas dieron positivo. Nuestros equipos han admitido a más de 2.450 personas en el hospital desde entonces, aproximadamente la mitad de ellas niños.
 
También hemos lanzado actividades móviles, para apoyar clínicas existentes en las afueras de la ciudad, en áreas rurales y en lugares donde hay campos de desplazados internos, con el objetivo de ir a la raíz del problema en la comunidad. Esto nos permitirá atajar la expansión de casos y reducir el número de hospitalizaciones. Casi 3,000 personas han sido tratadas por paludismo a través de estos servicios móviles.
 

3- ¿Quién se ve afectado por la malaria?

 
La malaria puede afectar a cualquiera: los pacientes proceden de diferentes zonas de la ciudad y de las afueras. Son mujeres y hombres, lugareños y desplazados y son gente de todas las edades.
 
Las personas más vulnerables son los niños menores de cinco años. Estos niños llegan a veces muy graves y, en algunos casos, se puede ver que muchos miembros de la familia se han visto afectados por la malaria. El paludismo les golpea psicológica, emocional y físicamente. Algunas personas llegan inconscientes, no pueden hablar ni caminar.
 
De media, un niño con malaria severa permanecerá entre cuatro y cinco días en el hospital. El paciente comienza con un tratamiento intravenoso en función de su peso. Después de 24 horas, evaluamos su estado: si el paciente puede tomar pastillas por vía oral, entonces le llevará tres días más completar la dosis.
 

4- ¿Qué factores están causando el brote?

 
Hay varios factores que contribuyen a este gran brote de malaria. Darfur del Norte y El Fasher siguen teniendo una gran cantidad de desplazados internos que viven en condiciones precarias en diferentes campamentos.
 
Las estructuras de salud de las afueras de la ciudad no tienen la misma capacidad de respuesta que las de la ciudad y las medidas preventivas implementadas en las comunidades a menudo no han sido sostenibles. Si bien ha habido distribuciones de mosquiteros, muchos hogares no estaban recibiendo las suficientes, las recibieron tarde o no están haciendo un buen uso de las mismas.
 
La temporada de lluvias de este año ha sido más larga y con más precipitaciones que en 2018; normalmente termina en septiembre, pero este año se ha prolongado hasta octubre. Hay mucha agua estancada, lo que posibilita que los mosquitos se reproduzcan y sigan portando el parásito que causa la malaria.