23.12.2016
En una pequeña aldea en la República Democrática del Congo (RDC), Eliseé, de 18 años, observa los cultivos destruidos de su familia.
 
Durante los últimos 20 años, la brutal violencia en Lulingu (en Kivu del Sur) ha obligado a los habitantes a esconderse periódicamente en la selva, dejando atrás sus campos, hogares y comunidades.
 
“Hemos tenido que huir frecuentemente de los enfrentamientos entre Raïa Mutomboki (grupos armados que controlan una parte del territorio) y el ejército,” comenta Elisée. “Por eso no podemos atender nuestros cultivos. Cuando podamos regresar, los cultivos estarán arruinados, o los habrán destruido o quemado totalmente.”
 
Cuando un grupo avanza, el otro retrocede; cuando uno retrocede, el otro avanza. Los enfrentamientos van de un lado a otro como un péndulo, desplazando a la población local de sus hogares y haciendo que sufran pérdidas una y otra vez.
 

Motociclistas sin fronteras

 
Para las personas que se ganan la vida con la ganadería o la agricultura, la constante necesidad de huir y tener que regresar a su hogar hace que sobrevivir sea una lucha.
 
Ellos deben reconstruir y volver a sembrar, tienen que comenzar desde cero con una frecuencia insostenible. Dado que no hay fuentes confiables de alimentos, la gente corre riesgo de sufrir desnutrición. Sin acceso a atención médica, también se enfrentan a las enfermedades. Cuando sus vidas son interrumpidas y no tienen escuelas, trabajos o comunidades autosustentables, las personas se enfrentan a desafíos económicos y a problemas de salud mental.
 
Médicos Sin Fronteras (MSF) está ayudando a las personas en el área remota de Lulingu a través de una distribución ordenada de ayuda realizada con la ayuda de 30 motocicletas.
 
 
Como no se puede acceder por carretera a la aldea de Elisée ni a las aldeas de los alrededores, no pudimos usar vehículos de cuatro ruedas. Por eso, usamos nuestra flota de motocicletas que transportó ayuda vital para salvar vidas a ocho aldeas en el transcurso de 12 días. Nuestros equipos proporcionaron mosquiteros, bidones, utensilios de cocina, jabones, mantas, colchonetas, tela y herramientas agrícolas a 519 familias.
 

Medicina en la selva

  
El ser forzado regularmente a huir de tu hogar a causa de la violencia hace que la vida sea imposible. Las personas desplazadas no tienen nada seguro: no hay comida, no hay escuelas para sus hijos, no hay trabajos, no hay ningún lugar en donde dormir y no hay acceso a servicios médicos. Esto los hace extremadamente vulnerables y los coloca en un alto riesgo para contraer enfermedades.
 
“Antes, cuando te enfermabas, uno no esperaba poder curarse,” dice Kaburiwazi, un minero de 30 años de edad originario de la aldea de Ngola.
 
Eso está comenzando a cambiar. Actualmente estamos renovando el centro de salud comunitario en el municipio de Makala (un distrito en Kinshasa, la capital de República Democrática del Congo), en donde se ofrecen servicios médicos gratuitos.
 
En otros lugares de Kivu del Sur hay necesidades similares. En octubre, nuestros equipos distribuyeron kits de primeros auxilios y proporcionaron apoyo psicológico a alrededor de 2,700 personas desplazadas en el área de Luntukulu.
 
Además, un equipo en el centro de salud de Luntukulu está listo para atender a personas con desnutrición y se levantó una alarma de una crisis nutricional inminente.
 

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