26.08.2019
La vida en Pulka es cualquier cosa menos fácil. La ciudad está cerca de la línea del frente del conflicto entre los grupos armados militares y no estatales que ha devastado el noreste de Nigeria durante la última década. De su población de alrededor de 71,000, más de 40,000 son personas que han sido desplazadas de sus hogares en otras partes del estado de Borno.
 
Sin autoridades civiles presentes, Pulka está completamente controlada por los militares. Los movimientos de las personas se limitan a una corta distancia más allá del perímetro de la ciudad para cultivar, pero muchas personas no se sienten seguras yendo tan lejos.
 
 
 
Las necesidades más básicas de los habitantes, especialmente de vivienda, agua potable y saneamiento, no están cubiertas adecuadamente. Unas 12,000 personas desplazadas se encuentran actualmente en el "campo de tránsito" de Pulka, algunas de ellas viviendo al aire libre durante meses. Sobreviven con menos de tres litros de agua por día, muy por debajo de los 15-20 litros de agua por persona por día recomendados por las normas humanitarias internacionales en situaciones de emergencias.
 
Las personas desplazadas ya habían huido del conflicto violento y perdieron sus medios de vida. Además de esto, las condiciones de vida desesperadas y la falta de protección en Pulka están exacerbando las agudas necesidades de salud mental de las personas.
 
Mohammed Abba, de 50 años, huyó de su pueblo, junto con sus dos esposas y 10 hijos, después de que un grupo armado se apoderara de él y dejó atrás todas sus posesiones. Su familia ahora está en Monguno, mientras que Abba está a 200 km al sur, en el campamento número cuatro de Pulka.
 
Cuando Abba llegó a Pulka, se sintió muy solo y estaba abatido por tener que depender de la ayuda para su sobrevivencia.
 
"Sentí una pesadez en mi pecho, como si mi corazón se estuviera hinchando", dice Abba. “Estaba pensando demasiado, a veces solo lloraba y me resultaba difícil dormir por la noche. Cuando finalmente conseguía dormir, siempre soñaba con mis nueve familiares que fueron asesinados frente a nosotros por hombres armados en Nguroseye, antes de que huyéramos de la ciudad".
 
Las experiencias traumáticas que vivió Abba le han traído problemas de salud mental, para los cuales está recibiendo el apoyo de Médicos Sin Fronteras (MSF). Es una de las 1,863 personas que recibieron nuestro apoyo de salud mental y psicosocial en Pulka entre enero y junio de este año. 
 

"Ninguno de mis hijos me enterrará cuando muera"

Mariya Duniya y Zainab Audu también están recibiendo apoyo de salud mental por MSF. Para Mariya, de 80 años, la vida parece no tener sentido después de que cuatro de sus nueve hijos fueron asesinados durante la crisis. Finalmente, solo quedaron personas mayores en su pueblo, comenta.
 
El ejército nigeriano llegó a su pueblo en patrulla y los transportó a Pulka. Sin sus hijos, Mariya está deprimida y ansiosa por el futuro. "Ninguno de mis hijos me enterrará cuando muera", dice.
 
Zainab, de 32 años, ha visto morir a cuatro de sus 10 hijos durante la crisis. Cuando la familia llegó a Pulka, su esposo fue detenido por los militares. Se quedó sola para cuidar a sus seis hijos restantes, de los cuales uno estaba muy enfermo, Zainab estaba muy abrumada. Nuestro personal de salud mental en el centro de recepción notó la condición en la que se encontraba y le ha estado brindando asesoramiento.
 
Mohammed Abba, Mariya Duniya y Zainab Audu han visto mejoras en su estado de salud mental y su perspectiva desde que comenzaron a recibir asesoramiento, y los tres están encontrando formas de ganarse la vida en Pulka: Abba se dedica a pequeños negocios, Duniya vende maní, y Audu hace gorras bordadas.
 
 

"No hay salud sin salud mental"

 
La mayoría de los trastornos de salud mental entre los pacientes de MSF en Pulka están directamente relacionados con la violencia. Más de la mitad de los pacientes tratados en la primera mitad de 2019 tenían síntomas de depresión, que iban desde sentirse tristes hasta tener pensamientos suicidas.
 
Uno de cada cinco mostraba síntomas de ansiedad, como preocupación constante o miedo excesivo, y uno de cada cinco tenía síntomas de trastorno de estrés postraumático, incluidos flashbacks.
 
Uno de cada 25 pacientes tenía un trastorno grave de salud mental con síntomas psiquiátricos. Además de asesoramiento, brindamos tratamiento con medicamentos para pacientes con trastornos mentales graves.
 
Muchos niños en Pulka han experimentado situaciones muy angustiosas, como la pérdida de padres y familiares por la violencia y haber atestiguado asesinatos. Nuestro equipo de salud mental ofrece actividades recreativas en interiores y exteriores para los niños, y los alienta a expresarse, por ejemplo en sesiones de dibujo, para ayudar a identificar quién necesita su apoyo.
 
"Estamos abordando las necesidades de salud mental de las personas porque éstas les generan altos niveles de sufrimiento y, si se descuidan, podrían transformarse en problemas graves de salud mental que solo pueden tratarse con medicamentos psicotrópicos", explica Retsat Dazang, psicólogo clínico y supervisor del equipo de salud mental y apoyo psicosocial de MSF en Pulka. "La salud mental es tan importante como la salud física, porque no hay salud sin salud mental".
 
Desafortunadamente, el cuidado de la salud mental es solo una de las diversas necesidades en Pulka. La coordinadora del proyecto de MSF, Stine Jensen, dice que hay grandes brechas en la respuesta humanitaria en Pulka que están teniendo un gran impacto en la vida de las personas.
 
"Hay una necesidad urgente por reforzar la respuesta humanitaria en Pulka", dice Jensen. "Necesitamos otras organizaciones que ayuden a cubrir las necesidades básicas de las personas, especialmente en términos de refugio, agua y protección, e incluso atención de salud mental".