26.11.2019
Ámsterdam/Marsella – Ahora que 213 personas rescatadas por el Ocean Viking la semana pasada desembarcaron en Mesina, Italia, Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterraneé repiten sus llamados a los gobiernos de la Unión Europea (UE) para que dejen de obstaculizar las vitales operaciones de búsqueda y rescate (SAR), y garanticen una respuesta coordinada y sostenible al actual desastre en el Mediterráneo Central.
 
Según los informes, más de 700 personas intentaron huir de Libia en botes endebles tan sólo en la última semana, en medio de una renovada violencia mortal en los alrededores de Trípoli. De las 215 personas rescatadas por el Ocean Viking en tres operaciones de rescate, casi un tercio eran niños menores de 18 años y la gran mayoría viajaban solos.
 
"Nos alivia que los sobrevivientes a bordo del Ocean Viking hayan desembarcado en un lugar seguro", dice Nicholas Romaniuk, coordinador de búsqueda y rescate de SOS MEDITERRANEE a bordo del Ocean Viking. "Con una falta de coordinación y activos dedicados a la búsqueda y rescate, además de las condiciones climáticas altamente inestables, las vidas de las personas que intentan este peligroso viaje siguen en riesgo. Los últimos días han sido particularmente mortales en el Mediterráneo central", continúa. "Es necesaria una intervención coordinada urgente para evitar una mayor pérdida de vidas".
 
Como las operaciones de rescate se realizaron dentro del área de responsabilidad del Centro Conjunto de Coordinación de Rescate de Libia (JRCC, por sus siglas en inglés), Trípoli fue en primera instancia como puerto de desembarco para los sobrevivientes. El Ocean Viking declinó esta opción, pues actualmente ningún puerto en Libia puede considerarse un lugar seguro. Posteriormente, el Ocean Viking solicitó a las autoridades marítimas maltesas e italianas que proporcionaran un lugar seguro alternativo.
 
 
"El actual desastre humanitario en Libia y el Mediterráneo representa el fracaso de los estados de la UE para actuar de acuerdo con los principios humanitarios y sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional", asevera Michael Fark, jefe de misión de MSF. "Sólo en los últimos días, al menos 440 personas fueron interceptadas por la Guardia Costera de Libia, financiada por la UE, y devueltas forzosamente a las condiciones de violencia y explotación que la propia UE ha reconocido prevalecen en Libia".
 
"Mientras tanto, los cuerpos de quienes no pudieron ser rescatados están llegando a las costas", continúa Fark. “Cuando el Ocean Viking estaba esperando instrucciones para el desembarco, escuchamos informes de otro trágico naufragio en Lampedusa. Estas son las devastadoras consecuencias de las políticas de la UE que los líderes europeos ya no pueden ignorar”.
 
MSF y SOS Mediterraneé instan a los gobiernos de la UE a actuar inmediatamente para asignar un lugar seguro a los 151 sobrevivientes que siguen varados en embarcaciones que realizan operaciones de rescate vitales en el mar; a que respondan a la necesidad urgente de una capacidad de búsqueda y rescate europea proactiva y suficiente; e implementen de forma efectiva un mecanismo de desembarco sostenible y predecible.
 
Con el conflicto armado y la creciente inseguridad en Libia, que afecta cada vez más a los civiles y aún más a los migrantes y refugiados en condiciones altamente vulnerables, los líderes de la UE también deben reconsiderar su apoyo político y material al sistema de retornos forzosos a Libia. Las personas que huyen de Libia simplemente no pueden ser devueltas allí.

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