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25.08.2021
Se ha producido un alarmante aumento en el número de pacientes con hepatitis E y diarrea aguda en el campo para personas internamente desplazadas en Bentiu, Sudán del Sur. La situación es crítica, se registraron dos muertes en un mes desde finales de julio, alertó Médicos Sin Fronteras (MSF).
 
“Hemos advertido en repetidas ocasiones sobre los riesgos para la salud que supone la inadecuada prestación de servicios de agua y saneamiento en el campo de Bentiu”, asevera Federica Franco, directora de MSF en el país. "El hecho de no abordar estos problemas, y que las agencias redujeran sus servicios de agua y saneamiento durante el año pasado,  ha dado lugar a esta situación que se pudo evitar".
 
Desde julio, los equipos de MSF han tratado cuatro veces más pacientes con hepatitis E que en los meses anteriores. De 186 casos notificados en 2021, más del 60% se registraron a lo largo de seis semanas entre julio y mediados de agosto. Entre los pacientes que fallecieron, se encontraba una mujer embarazada, como señaló el 15 de agosto el Ministerio de Salud de Sudán del Sur. Se trata de una enfermedad muy preocupante, especialmente para este grupo, ya que es más probable que experimenten una enfermedad grave y la tasa de mortalidad puede ser entre el 10 y el 30 por ciento.
 
 
 
 
La hepatitis E es una enfermedad hepática viral que prevalece en entornos con un suministro de escaso de agua y condiciones precarias de saneamiento. Se transmite con mayor frecuencia a través de la vía oral-fecal, cuando las personas ingieren agua o alimentos contaminados por las heces de una persona contagiada. Los síntomas son ictericia aguda, que vuelve amarillentos los ojos y la piel de las personas, así como fiebre, disminución del apetito, náuseas y vómitos, orina oscura y agrandamiento del hígado, aunque es posible que las personas no muestren ningún síntoma.
 
Los equipos de MSF también han sido testigos de un crecimiento exponencial en el número de personas con diarrea aguda. Tratábamos un promedio de 230 pacientes por mes durante todo el año, pero en julio hemos atendido a 1,454 pacientes, un 50 por ciento más que en junio. Los más afectados son los niños y niñas menores de cinco años.
 
“No tenemos contenedores de agua en nuestra casa y, a veces, mis hijos se van a la cama sin ducharse porque el bidón que tenemos no es suficiente para poder bañarnos los cinco. Solo lo usamos para beber”, explicó un residente del campo Nyaker Deng Bol, de 24 años.
 
 
 
 
La falta de jabón y letrinas, así como las alcantarillas abiertas, se encuentran entre los problemas de higiene que contribuyen a la terrible situación de más de 100,000 personas que viven en el campo. Durante una encuesta que los equipos de MSF realizaron este mes, menos del 27 por ciento de los hogares de la muestra pudieron enseñar un trozo de jabón mientras eran entrevistados en sus refugios. Además, solo el 13 por ciento de las personas tiene acceso a puntos de lavado de manos con agua y jabón cerca de las letrinas.
 
Una evaluación realizada en abril por MSF mostró que la cantidad de letrinas funcionales en el campo era diez veces menor al estándar internacional mínimo para el tamaño de la población.
 
“La deplorable situación del agua y el saneamiento en el campo de Bentiu no es un fenómeno nuevo, pero ha seguido deteriorándose drásticamente en los últimos dos años, dejando a una población ya vulnerable en alto riesgo de brotes, como lo estamos presenciando actualmente, analizó Samreen Hussain, coordinador médico adjunto de MSF.
 
Mientras MSF ha movilizado una respuesta médica, las organizaciones que brindan agua y saneamiento en el campo de Bentiu han aumentado los servicios para hacer frente a las condiciones inaceptables. Es urgente continuar con la desinfección, limpieza y rehabilitación de las letrinas existentes, la construcción de nuevas letrinas y la distribución de jabón y contenedores de agua, ya que las condiciones de agua y saneamiento siguen siendo extremadamente deficientes. 
 
 
 
 
MSF  trabaja en Bentiu desde 2014, donde actualmente gestiona un hospital de 136 camas con servicio de hospitalización, cirugía y sala de emergencias para niños, niñas y adultos. Brindamos atención materna en casos de obstetricia complicada, atención para sobrevivientes de violencia sexual y basada en género, tratamiento para el VIH / SIDA, tuberculosis y Kala azar, atención de salud mental, tenemos un centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados, un programa de extensión dentro del campo para personas internamente desplazadas y profilaxis posterior a la exposición para la rabia. También brindamos servicios de agua y saneamiento.