Miles de personas en riesgo ante la desnutrición y las enfermedades mortales en el condado de Twic

Distribución de artículos de primera necesidad en Twic
Integrantes del equipo de logística de MSF distribuyen mantas y bidones en el campo para personas desplazadas en Nyin Deng Ayuel, condado de Twic. © Scott Hamilton/MSF

Sami Al-Subaihi es el coordinador del proyecto de emergencia de MSF en Sudán del Sur. En este texto, comparte su urgente preocupación por las más de 20,000 personas que huyeron de los violentos enfrentamientos y ahora viven en campos para personas desplazadas. La falta de alimentos y refugios adecuados, las pésimas condiciones de agua y saneamiento y la inminente temporada de las lluvias, son elementos que suponen un desastre para los próximos meses.  

 

“Un líder de la comunidad del campo de Nyin Deng Ayuel me dice que dos niños y una persona adulta han muerto en los últimos dos días. Encontré a la madre de uno de los niños sentada junto a la pequeña tumba recién cavada de su hijo de cinco años. Sus otros tres hijos, todos muy delgados y débiles, están sentados en la entrada del refugio improvisado de la familia.  

Hablando con su madre, no puedo hacerme una idea exacta de lo que causó la muerte de su hijo, pero mirando a sus hermanos, no tengo duda de que la falta de comida contribuyó. 

Caminando por los campos improvisados del condado de Twic, la comunidad me dice que la falta de comida es lo que más les preocupa. En un campo para desplazados vi a personas colapsando, físicamente exhaustas. Claramente no habían tenido suficiente comida por un tiempo.  

No veo a nadie cocinando o alguna tienda de comida en ninguno de los refugios. Las personas me dicen que casi no quedan peces en el río, que se está secando, forzando a muchas y muchos a recoger hojas para comer. La escasez de alimentos en los campos ha ido empeorando desde febrero, cuando cientos de personas llegaron aquí por primera vez después de que los enfrentamientos violentos los forzaron a abandonar sus hogares en Agok, a 20 kilómetros de aquí. 

Una paciente durante una consulta médica en la clínica móvil de MSF en el campo para personas desplazadas en Gomgoi. © Scott Hamilton / MSF

 

La grave situación nos obligó a hacer algo inusual y fuera de nuestras actividades médicas habituales. Hemos suministrado alimentos a las comunidades de esta zona – casi 500 toneladas métricas en los últimos meses – para intentar evitar un desastre. Estamos pensando en organizar más entregas de alimentos en las próximas semanas y meses. 

Esto lo hacemos en adición a las clínicas móviles que gestionamos en seis locaciones, donde nuestro personal médico regularmente ven a niñas y niños muy enfermos con malaria y enfermedades diarreicas, y más recientemente un aumento en la desnutrición. Los problemas de salud que estamos viendo son un reflejo de las pésimas condiciones de vida en los campos para personas desplazadas. 

Por meses la población ha estado sobreviviendo en su mayoría a la intemperie, arreglándoselas con trozos de tela y algunas láminas de plástico para protegerse del sol abrasador y de la constante amenaza de serpientes y escorpiones. No veo cómo estos endebles refugios les protegerán por mucho si las lluvias estacionales son fuertes este año. 

Nuestro equipo ha distribuido mantas, mosquiteros, bidones y jabón a unas 10,000 familias. También construimos más de 310 letrinas, instalamos ocho estaciones de agua limpia, y estamos en proceso de construir algunos pozos para proveer aún más agua potable a miles de personas. 

Pero honestamente, no está cerca de ser suficiente Con las lluvias vienen las inundaciones, condiciones de vida más precarias, y el poco acceso a agua potable y servicios de saneamiento aumentarán los riesgos de brotes de enfermedades, como la malaria, el sarampión y el cólera. 

Un grupo de personas recolectando agua en Twic. © Scott Hamilton / MSF

 

A pesar de que hemos alertado en múltiples ocasiones desde que comenzó la emergencia, estoy consternado por la falta de una respuesta apropiada de las organizaciones internacionales y los donantes gubernamentales que trabajan en Sudán del Sur. La respuesta ha sido lenta e inadecuada. 

Y ahora, en lugar de ampliar la ayuda, las organizaciones claves están siendo forzadas a reducir sus actividades debido a  los recortes financieros. Al mismo tiempo, la subida vertiginosa del costo de los alimentos en todo el mundo se está dejando sentir con fuerza en las comunidades ya vulnerables que sufren una crisis tras otra en Sudán del Sur. 

Arrodillada junto a esta madre afligida en el campo de Nyin Deng Ayuel, me quiebro la cabeza pensando en algo significativo que decirle. Las habituales condolencias en las que puedo pensar suenan vacías e hipócritas. Dadas las circunstancias actuales en el campo, sé que nuestra proyección para los siguientes meses no es buena y me preocupan sus otros tres hijos.  

Por nuestra parte, estamos intensificando nuestras actividades: más comida, agua limpia y letrinas. También estamos preparando los centros de salud locales para atender la afluencia de niñas y niños con desnutrición y haremos una campaña de vacunación preventiva contra el sarampión con el Ministerio de Salud de Sudán del Sur en las próximas semanas. Espero que podamos evitar lo peor y asegurar que otros padres y madres no sufran la misma pérdida. 

 

MSF trabaja en el Área Administrativa Especial de Abyei desde 2006.  El hospital de Médicos Sin Fronteras -establecido en Agok en 2008- prestaba una amplia gama de servicios sanitarios a unas 140,000 personas.  

Tras la violencia inicial que estalló el 10 de febrero de 2022 en Agok y sus alrededores, suspendimos los servicios en el hospital y empezamos a prestar asistencia médica y humanitaria a las personas que habían huido al sur, al condado de Twic, en el estado de Warrap; y al norte, a la ciudad de Abyei, en el Área Administrativa Especial de Abyei. De febrero a mayo de 2022, nuestros equipos médicos realizaron más de 34,000 consultas para personas de comunidades desplazadas y de acogida en el condado de Twic. 

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