Nueve meses en Afganistán

Cuando Mamman Mustapha se unió al equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Afganistán, fue para una breve misión en una zona “relativamente tranquila” del país. En esta entrada de blog, nos cuenta como nueve meses después había sido testigo de una escalada del conflicto, un cambio de gobierno y una creciente crisis humanitaria.

Cuando Mamman Mustapha se unió al equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Afganistán, fue solo para una breve misión en una zona "relativamente tranquila" del país. En esta entrada de blog, nos cuenta como nueve meses después había sido testigo de una escalada del conflicto, un cambio de gobierno y una creciente crisis humanitaria.
 
Llegué a Herat, en el oeste de Afganistán, el 31 de diciembre de 2020, hace poco más de un año.
 
Mi misión sería corta, solo tres meses inicialmente. Estaba allí para trabajar como coordinador del proyecto, responsable de que nuestras operaciones médicas, las negociaciones con las autoridades y la gestión de la seguridad del equipo estuvieran en funcionamiento.
 

Herat

MSF trabaja en Herat desde 2018. Administramos un centro de alimentación terapéutica de 74 camas para niñas y niños con desnutrición en el hospital regional.

En las afueras de un campo para personas internamente desplazadas, gestionamos una clínica que brinda consultas médicas generales, incluso para enfermedades no transmisibles, atención prenatal y posnatal, vacunación infantil y detección y tratamiento para la desnutrición.

También apoyamos la respuesta a la pandemia de COVID-19 evaluando los casos sospechosos en el hospital regional y administrando un centro de tratamiento de COVID-19.
 
En esos primeros meses de 2021, el conflicto armado continuaba en Afganistán, pero Herat era relativamente segura en comparación con otras provincias del país.
 
Pronto decidí extender mi misión otros seis meses: quería conocer mejor el entorno y las necesidades sanitarias de las comunidades de la región.
 
 
 

Todo cambió

Sin embargo, a partir del 1 de mayo, casi todo empezó a cambiar. En julio, el conflicto había llegado a varias ciudades importantes.
 
La negociación era mi trabajo diario, y regularmente explicamos a todas las partes del conflicto que estamos aquí para brindar servicios sanitarios de emergencia, somos neutrales en el conflicto e independientes en la causa de nuestras acciones, tratamos a las y los pacientes independientemente de su religión, género o afiliación política, basándonos únicamente en sus necesidades médicas.
 
A lo largo de los enfrentamientos, nuestro personal pudo seguir viniendo a trabajar y nuestras puertas permanecieron abiertas, brindando asistencia vital a las persona enfermas y heridas, incluso durante el punto álgido del conflicto.
 
Todavía me hace increíblemente feliz que hayamos podido hacer esto.
 

Agosto

A mediados de agosto, los enfrentamientos habían terminado y Afganistán tenía un nuevo gobierno.
 
La seguridad de mi equipo, pacientes y cuidadores siguió siendo mi prioridad, tuve que establecer rápidamente nuevos contactos con el gobierno (comencé cada relación desde cero).
 
Fue un reto, que resultó fructífero.
 
Conocí al nuevo representante de salud la mañana siguiente a la toma de posesión. Esta fue mi primera reunión con el nuevo gobierno y dio a mi equipo el valor para continuar nuestro trabajo sin obstáculos.
 
Pero, a pesar de que los combates habían terminado, aún quedaban grandes retos.
 
Se cerraron los aeropuertos y los bancos, y durante agosto y septiembre, muchas otras organizaciones médicas redujeron su trabajo a medida que la Unión Europea (UE), el Banco Mundial y otras organizaciones suspendían la financiación. Los activos del Banco Central afgano fueron congelados por la Reserva Federal de Estados Unidos.
 

Falta de suministros y equipos

Como resultado, el sistema de sanitario casi colapsó.
 
Durante un tiempo en el hospital donde trabajamos, al personal que no formaba parte de MSF no se le pagó su salario y muchos dejaron sus trabajos porque necesitaban ganar dinero. El personal del Hospital Regional de Herat ahora vuelve a cobrar sus salarios, pero en algunas instalaciones de salud en todo el país no hay suficientes suministros médicos ni equipos funcionales.
 
Pero, por supuesto, la gente todavía necesita atención sanitaria.
 
Como organización financiada directamente por donaciones privadas, no enfrentamos los mismos problemas de financiamiento. Así que pudimos seguir trabajando, aunque bajo una mayor presión. Las necesidades médicas y no médicas en Herat son enormes, especialmente en el contexto de la actual crisis económica.
 
No hay conflicto armado en Herat, pero las personas siguen muriendo porque muchas no pueden permitirse comprar alimentos. En septiembre, octubre y noviembre, el número de niñas y niños con desnutrición que llegaron a nuestro centro de alimentación fue significativamente mayor que en los mismos meses del año anterior. Este es un indicador de pobreza, hambre y una crisis general de desnutrición.
 

Despedida

Terminé mi misión en Afganistán en octubre, despidiéndome de mis colegas afganos cuya dedicación y celo me animaron mucho durante todo el tiempo que estuve allí, además de poner sonrisas en los rostros de nuestras y nuestros pacientes.
 
El trabajo fue desafiante, increíblemente intenso y exigente, pero ver los resultados me mantuvo positivo. Y el trabajo continúa.
 
En diciembre, el equipo puso en marcha servicios de pediatría en el Hospital Regional de Herat, mejorando el acceso a la atención médica para las niñas y niños más enfermos del distrito.
 
 
Herat es un lugar gratificante para venir y trabajar y es un lugar que le gustaría a la mayoría de la gente. Sin embargo, la situación humanitaria es compleja y debe abordarse sin demora; de lo contrario, se producirá una catástrofe.
 
El futuro de casi todo es incierto y nuestras actividades todavía están bajo presión. Los retos a los que nos enfrentamos evolucionarán y la seguridad de nuestros equipos y pacientes seguirá siendo una preocupación.
 
Lo que tengo claro es que nos necesitan allí, que nuestro equipo está motivado y dedicado, y que hacemos lo mejor que podemos.
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