Tuberculosis

TB in Zhytomyr, Ukraine

La tuberculosis (TB) es una enfermedad contagiosa que se transmite por el aire. Un tercio de la población mundial está infectada con el bacilo, pero solo una de cada 10 personas desarrolla la forma activa. Está presente en todos los países y grupos de edad. Es curable y prevenible.

¿Qué es la tuberculosis? 

 
La tuberculosis (TB) es una enfermedad contagiosa que se transmite por el aire. Un tercio de la población mundial está infectada con el bacilo, pero solo una de cada 10 personas desarrolla la forma activa. Está presente en todos los países y grupos de edad. Es curable y prevenible.
 
Un sistema inmunológico sano la mantiene en estado latente (no presenta síntomas ni puede transmitirse), pero la enfermedad se desarrolla fácilmente en un sistema inmunológico debilitado y por eso es tan común en las personas con VIH. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2020, unos 10 millones de personas desarrollaron la enfermedad y se estima que 1,5 millones murieron a consecuencia, de ellas 214,000 tenían VIH. Se estima que en 2020 enfermaron de tuberculosis un 1,1 millones de niños y niñas en todo el mundo.
 
Además, debido a las deficiencias en el manejo de la enfermedad y a la mala adherencia de los pacientes a los tratamientos, se están propagando cepas resistentes a los medicamentos más comunes.

 

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¿Cómo se transmite la tuberculosis?

 
La TB, que afecta principalmente a los pulmones, se propaga por el aire al toser, estornudar o escupir.
 
Se estima que una persona con la forma activa puede infectar a entre 10 y 15 personas al año. La incidencia es mucho mayor entre personas con VIH, entre quienes es la primera causa de muerte.
 

¿Qué síntomas tiene la tuberculosis?

 
Los síntomas de la tuberculosis pulmonar son tos persistente, fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso.
 
Pero la infección también puede afectar a casi cualquier parte del cuerpo, como los nódulos linfáticos, la espina dorsal o los huesos: se trata de la TB extrapulmonar, más frecuente en pacientes con VIH y en menores.
 

¿Cómo se diagnostica la tuberculosis? 

Las técnicas más utilizadas en países en desarrollo consisten en examinar muestras de esputo de pacientes al microscopio, un método desarrollado hace más de un siglo y que detecta menos de la mitad de casos de TB. Supone un problema añadido en el caso de los niños y niñas (su esputo contiene pocos bacilos) y en bebés (es imposible tomar una muestra).
 
Otra alternativa es el cultivo, que consiste en incubar muestras de esputo para ver si contienen micobacterias vivas de la TB. Esta técnica es más precisa, pero debe realizarse en un laboratorio con personal formado y los resultados pueden tardar hasta ocho semanas. Se estima que el 85% de las personas enfermas de TB acuden a clínicas y puestos de salud pequeños, donde no pueden realizarse las pruebas o solamente el análisis de esputos al microscopio.

Esto significa que el personal médico a menudo se ve obligado a empezar a medicar a las y los pacientes antes de conocer su diagnóstico completo, por lo que el tratamiento se administra a ciegas y no siempre es el adecuado.

En el caso de la tuberculosis resistente a los medicamentos (DR-TB por sus siglas en inglés), no sólo es importante saber si la persona está infectada, sino a qué medicamentos han desarrollado resistencias sus cepas. Las pruebas de sensibilidad a los medicamentos, también basadas en el cultivo, permiten establecer los patrones de resistencia de cada paciente. Pero, al requerir laboratorios equipados y personal cualificado, apenas se encuentran en países en desarrollo y además los resultados pueden tardar de 8 a 12 semanas.
 
Hay una prueba más reciente, basada en la tecnología molecular, que proporciona resultados en apenas dos horas e incluso detecta ciertas resistencias a medicamentos como la rifampicina (uno de los más potentes). Aunque requiere una máquina de alta tecnología (con un suministro eléctrico estable), es fácil de usar por personal técnico que haya recibido una rápida formación. La muestra de esputo (mezclada con un reactivo) se introduce en la máquina, que detecta tanto las bacterias de la TB como aquellas que son resistentes a la rifampicina. En todo caso, tampoco es perfecta: un reciente estudio en Suazilandia ha identificado que más de un 25% de las cepas de TB-MDR portan una mutación que esta tecnología no es capaz de detectar.
 
 
 

¿Cómo se trata la tuberculosis? 

Los medicamentos para la TB datan de los años cuarenta y el tratamiento de la forma no complicada dura un mínimo de seis meses. La mala gestión y una mala adherencia al tratamiento han provocado la aparición de nuevas cepas resistentes a uno o más de los medicamentos habituales.
 
La TB multirresistente a los medicamentos (MDR-TB) es una forma más grave que presenta al menos resistencias a los dos antibióticos de primera línea más potentes (isoniacida y rifampicina). No es imposible de curar, pero el tratamiento tiene muchos efectos secundarios y dura como mínimo dos años.
 
 
Para el tratamiento de la TB multirresistente, existen dos nuevos fármacos, la bedaquilina y la delamanida, más cortos y fáciles de administrar. La bedaquilina (fabricada por Johnson & Johnson) y la delamanida (de Otsuka) recibieron autorización comercial en 2012 y 2014, respectivamente y, sin embargo apenas un 5% de los enfermos los reciben; esto se debe, principalmente, a que estas farmacéuticas no los han registrado en muchos de los países más afectados por la enfermedad y además los venden a un precio demasiado alto.
 
Por su parte, la TB extrarresistente (TB-XDR) define a las cepas de TB-MDR que, además, son resistentes a los medicamentos de segunda línea, incluyendo al menos uno de las fluoroquinolonas y al menos uno de los de segunda línea inyectables (capreomicina, kanamicina y amicacina). Por esta razón, el tratamiento también es complicadísimo, y muy pocos pacientes sobreviven a la enfermedad.
 

MSF y la tuberculosis

 
MSF es el proveedor no gubernamental más grande de tratamiento para la tuberculosis en el mundo y llevamos 30 años implicados en la atención a personas enfermas de TB: hemos trabajado codo con codo con las autoridades nacionales de numerosos países para proporcionar diagnóstico, tratamiento y cuidados en zonas de conflicto, campos de desplazados y refugiados, apartadas regiones rurales, barrios marginados en grandes ciudades e incluso en las prisiones. En 1999, empezamos a atender a personas con formas resistentes de la enfermedad y en la actualidad somos uno de los principales proveedores de tratamiento para estos pacientes.
 
Las combinaciones de tratamiento pediátricas para la enfermedad aparecieron recientemente, por lo que en 2015 empezamos a utilizar en Níger la primera combinación de medicamentos adaptada a los niños y niñas, creada a partir de tres fármacos ya existentes: son menos pastillas y además son fácilmente solubles y tienen un sabor agradable. No obstante, el tratamiento sigue siendo largo: seis meses. Necesitamos nuevos medicamentos en lugar de los que se vienen utilizando desde hace 50 años, para acortar los tiempos de tratamiento, ya que cuanto más largos son estos, mayor es el riesgo de resistencias. También urge el desarrollo de métodos de diagnóstico adaptados a los más pequeños.

 

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