"Durante la reunión del Consejo Europeo del 9 de marzo, que se celebra exactamente un año después del cierre oficial de la ruta de los Balcanes, los líderes europeos deberían discutir si esta brutalidad es la forma cómo planean seguir protegiendo sus fronteras”

Christopher StokesDirector general de MSF
09.03.2017
Durante los últimos meses, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Serbia han tratado a un número creciente de pacientes que afirmaron haber sido víctimas de una violencia generalizada y cruel, así como de un trato degradante, por parte, presuntamente, de las autoridades húngaras en la frontera entre Serbia y Hungría. 
 
MSF realiza un llamamiento a las autoridades de Hungría para que investiguen y tomen las medidas necesarias para poner fin a esta práctica brutal. 
 
Desde enero de 2016 a febrero de 2017, MSF ha atendido a 106 personas que presentaban heridas cometidas supuestamente de manera intencional por las patrullas fronterizas de Hungría. Todos los casos tratados por MSF siguen un mismo patrón que incluye heridas por golpes (54 casos), lesiones provocadas por mordeduras de perros (24 casos), irritaciones de gas y spray pimienta (15 casos) y otros tipos de lesiones (35 casos). Estos abusos también afectan a los más vulnerables como los menores no acompañados: de 106 casos, 22 de ellos son de menores de 18 años.  
 
“Los migrantes y refugiados nos dicen que están siendo golpeados y obligados a tumbarse en el suelo mientras los oficiales de policía los pisotean con sus botas. Que a menudo les confiscan ropas y calzado y que deben regresar a Serbia caminando descalzos en medio de la nieve y el frío. Las contusiones y otros síntomas que hemos visto y tratado concuerdan con el tipo de abusos que nos describen”, afirma Christopher Stokes, director general de MSF, quien ha regresado recientemente de Serbia. 
 
“Es un ritual de brutalidad que tiene lugar en la propia frontera de la UE orquestado para impedir que la crucen. Es simplemente inconcebible que esto esté sucediendo y los líderes de la UE miren hacia otro lado. Durante la reunión del Consejo Europeo del 9 de marzo, que se celebra exactamente un año después del cierre oficial de la ruta de los Balcanes, los líderes europeos deberían discutir si esta brutalidad es la forma cómo planean seguir protegiendo sus fronteras” 
 
De acuerdo con los testimonios recogidos recientemente por los equipos de MSF, esta violencia se ha vuelto reiterada y más humillante en las últimas fechas. Durante las últimas semanas de febrero, concretamente en la noche del 21 al 22 de febrero, casi 240 personas afirmaron haber sido expulsadas de Hungría. Un día después, la clínica de MSF en Belgrado recibió a más de 20 personas que buscaban atención médica después de haber sido golpeadas con dureza. 
 
"Probablemente este hecho represente sólo la punta del iceberg, ya que muchas de las personas que vemos en la frontera, por diferentes razones, no acuden a recibir atención médica para sus lesiones. Los grupos de voluntarios con los que estamos trabajando en la zona fronteriza nos comentan que ven numerosos casos similares a los que nosotros nos encontramos", continúa Stokes.
 
 
MSF insta a las autoridades europeas y a las instituciones de la UE a que garanticen el pleno respeto del derecho a solicitar asilo y a que condenen enérgicamente cualquier forma de violencia y malos tratos en las fronteras. "Las vallas, las devoluciones y la disuasión no sólo son actos crueles e inhumanos, sino también ineficaces. Y no impiden que la gente cruce. Seguimos pidiendo que se abran canales seguros y legales para quienes buscan protección en Europa", concluye Stokes.
 
MSF trabaja en Serbia desde 2014 proveyendo asistencia médica y de salud mental, refugio y agua y saneamiento en los puntos de entrada del país. Desde enero de 2016, MSF trabaja Belgrado con una clínica móvil proveyendo atención primaria y salud mental a aquellas personas varadas en asentamientos informales en el centro de la ciudad. Durante 2016, MSF ha estado distribuyendo artículos de primera necesidad y solicitando acceso a la salud, refugio y protección para la población vulnerable en Serbia. 
 

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