Con 30 años de experiencia en Médicos Sin Fronteras (MSF), Gerald Massis es el actual Director de Médicos Sin Fronteras México.
 
De nacionalidad francesa, Gerald Massis, realizó su primera misión humanitaria en El Salvador en 1985
 
Cuando un amigo y yo contactamos a Médicos Sin Fronteras (MSF), fue para dar solamente seis meses de nuestra vida para una misión humanitaria. ¡Hace ya 30 años! Preparados y listos los dos para una misión en África, un problema de última hora hizo que yo tuviera que salir de repente hacia Centroamérica. Así fue el comienzo de mi trabajo como logista en MSF”
 
En El Salvador, Gerald trabajó durante aquellos años en un contexto de guerra civil, su misión era facilitar el acceso a la salud de la población civil en zonas del conflicto.
 
Mientras desarrollaba su labor en El Salvador fue convocado dos veces para apoyar en grandes emergencias. El terremoto de México y la catástrofe de Armero, sepultada por la erupción del Nevado del Ruiz, en Colombia. “Para mí esas experiencias fueron muy impactantes, fueron mis primeras misiones de emergencias”, cuenta. 
 
De la experiencia de México, Massis recuerda: “En esa época, MSF era una asociación muy pequeña, con pocas misiones en el mundo, estructurándose y adquiriendo experiencias. Francamente durante la catástrofe sucedida en México solo logramos entender lo que podíamos hacer en el futuro para mejorar, desde la parte logística, la ayuda médica que brindábamos. Las tuberías habían explotado con el sismo y después de un par de días había carencias de agua en las colonias, que como organización médica nos dieron una fuerte alerta. A partir de esa experiencia imaginamos y creamos diferentes kits de almacenamiento y distribución de agua potable, que luego llamamos ‘burbujas’. Al año siguiente, para el terremoto en El Salvador pudimos organizar rápidamente el abastecimiento de agua potabilizada, con rampas de distribución, que facilitaba el acceso al vital elemento. Nuestras burbujas en este país abastecieron de agua a varias poblaciones durante meses”.
 
A estas primeras experiencias le siguieron proyectos en África, pero su corazón humanitario había quedado en Latinoamérica. Por lo cual, al poco tiempo volvió a trabajar en nuestro continente, en esta ocasión en Perú. “Fuimos a hacer una misión de emergencia en Perú, después de que un movimiento telúrico en el lago Titicaca provocara graves inundaciones, en una zona a la que debíamos sumar la violencia de la guerrilla conocida como Sendero Luminoso”.
 
Después de varias misiones en la región, Gerald aceptó un puesto en la sede francesa de la organización para organizar las actividades logísticas internacionales. “Tomé ese puesto en la sede de París, para ver cómo se podían resolver algunos problemas de comprensión entre la sede y el terreno. Me convertí en el primer 'super logista' de MSF ya que tenía responsabilidad logística de varios países en guerra civil: Angola, Mozambique, Somalia, El Salvador, Perú, Camboya, Guatemala”.
 
En los siguientes diez años, Gerald fue ampliando lo que actualmente es el Centro de Abastecimiento Internacional de MSF en Bordeaux, Francia, que suministra de materiales médicos, sanitarios y de transporte a la gran mayoría de los proyectos de MSF en menos de 48 horas en caso de emergencia. Dio formaciones y entrenamientos y ha diseñado diversos manuales de logística que día a día se ponen en práctica en el terreno en cualquier parte del mundo.
 
En 2014, asumió la dirección de la oficina regional de Médicos Sin Fronteras México. “Sigo estando, después de tantos años -y desde el principio- comprometido con la labor humanitaria de MSF. Lo que logran hacer nuestros equipos, día a día, alrededor del mundo con las poblaciones en sufrimiento nunca me dejó pensar en volver al confort de otro tipo de vida. 30 años después continúo con MSF, no me veo en otro lugar, y espero que mi experiencia haya servido en muchos casos”.