Brindamos atención médica impulsada por energía solar en Mali

Esta transición energética refuerza la autonomía del hospital y garantiza una mayor continuidad de la atención en una zona remota y afectada por la inseguridad.

En el norte de Mali, MSF trabaja en el hospital de Niafunké desde 2021 para facilitar el acceso a la atención médica a niños,niñas y poblaciones afectadas por la crisis de seguridad.
En el norte de Mali, MSF trabaja en el hospital de Niafunké desde 2021 para facilitar el acceso a la atención médica a niños,niñas y poblaciones afectadas por la crisis de seguridad. © Lamine Keita/MSF

En la región de Tombuctú, en el norte de Mali, Médicos Sin Fronteras (MSF) equipamos el hospital de Niafounké con una nueva instalación de paneles solares. Esta transición energética refuerza la autonomía del hospital y garantiza una mayor continuidad de la atención en una zona remota y afectada por la inseguridad.

Hasta ahora, el hospital dependía casi exclusivamente de una central térmica alimentada por diésel, propensa a frecuentes cortes de electricidad. Para mantener los servicios de atención médica, los equipos médicos debían utilizar un generador a diario, con un costo elevado y una fiabilidad limitada. La nueva instalación solar fotovoltaica cubre ahora alrededor del 60% de las necesidades energéticas del hospital, reduciendo significativamente esta dependencia.

 

Vista de los paneles solares instalados por MSF en el hospital de Niafunké, en el norte de Mali.
Vista de los paneles solares instalados por MSF en el hospital de Niafunké, en el norte de Mali. © Lamine Keita/MSF[/caption]

 

“Esta transición energética permite reducir sustancialmente los gastos relacionados con el generador, su mantenimiento y la compra de diésel, lo que permite destinar más recursos a la atención al paciente”, afirma Souleymane Ouattara, coordinador del proyecto en Tombuctú. “Garantiza la continuidad de la atención vital, como el funcionamiento de los concentradores de oxígeno en neonatología y pediatría, las urgencias quirúrgicas y obstétricas, así como el suministro eléctrico para el laboratorio, los equipos de ultrasonido y la cadena de frío esencial para las transfusiones de sangre”.

La instalación tiene una capacidad de 90 kWp, con un sistema de almacenamiento de baterías de litio de 210 kWh, complementado con un generador de 80 kVA. Este sistema híbrido permite al hospital alternar entre la energía solar, la red eléctrica de la ciudad y el generador, garantizando un suministro eléctrico continuo tanto de día como de noche.

Para los pacientes, esta estabilidad energética supone mejoras tangibles en su vida diaria. Fadi, desplazada de la aldea de Léré tras las amenazas de grupos armados, encontró refugio en Niafounké con sus hijos.

“Huí con mis hijos y mi hermana porque unos hombres armados les dijeron a todos que abandonaran la aldea. Hoy acompaño a mi hijo, Ousmane, a la sala de pediatría”.

En un contexto de desplazamiento y vulnerabilidad, el acceso a una atención médica fiable sigue siendo esencial.

 

La sala que alberga las baterías de litio que alimentan el hospital de Niafunké con energía solar instalada por MSF.
La sala que alberga las baterías de litio que alimentan el hospital de Niafunké con energía solar instalada por MSF. © Lamine Keita/MSF[/caption]

 

Este proyecto forma parte de la Iniciativa Verde de MSF, una estrategia destinada a reducir la huella ambiental de nuestras actividades y, al mismo tiempo, mejorar la eficiencia operativa. Durante varios años, la organización ha implementado sistemas solares fotovoltaicos híbridos en varios países del mundo, especialmente en el Sahel, para limitar la dependencia de diésel, una fuente de energía costosa y contaminante cuyo transporte a zonas remotas suele ser complejo.

Más allá de los beneficios ambientales, la reducción de los costos energéticos permite redirigir recursos financieros hacia la atención médica. La energía solar estabiliza el funcionamiento de laboratorios, cámaras frigoríficas y servicios hospitalarios esenciales, mejorando así las condiciones de trabajo de los equipos y la calidad de la atención a los pacientes.

En un contexto humanitario tan frágil, la energía solar representa mucho más que una solución técnica: es un motor de autonomía, resiliencia y esperanza para los centros de salud y las poblaciones a las que sirven. A través de estas iniciativas, MSF combina la acción humanitaria, la responsabilidad ambiental y un compromiso a largo plazo al servicio de la vida.

Desde 2019, Médicos Sin Fronteras realizamos un proyecto pediátrico que brinda atención a niños y niñas menores de 15 años hospitalizados en el Hospital de Niafounké. MSF también apoyamos a cuatro centros de salud comunitarios y llevamos a cabo actividades de salud primaria y comunitaria en aldeas aisladas de la zona de Gourma, en la región de Tombuctú.

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