31.01.2020
Por el Dr. Koert Ritmeijer, investigador médico de salud pública que lidera el trabajo de Médicos Sin Fronteras (MSF) sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas.
 
El 30 de enero de 2020 se celebró el primer Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD). El objetivo fue generar conciencia y recibir apoyo de la sociedad en un año decisivo de acción contra las enfermedades tropicales desatendidas. Durante el año, se espera que la Organización Mundial de la Salud lance nuevas metas para guiar el progreso contra las ETD para 2030.
 
Me alienta el progreso realizado en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas en las últimas décadas. Ha habido avances sustanciales en términos de cobertura e innovaciones, en comparación con cuando Médicos Sin Fronteras (MSF) comenzó a tratar pacientes hace hace 30 años. Esta es una buena noticia para las más de mil millones de personas afectadas por las ETD, que se encuentran entre las más pobres y marginadas del mundo.
 
Los equipos de MSF generalmente trabajamos en entornos de escasos recursos, con sistemas de salud subdesarrollados. Vemos de primera mano los profundos efectos físicos, médicos y económicos que las ETD tienen en las comunidades afectadas. A pesar de afectar a millones y matar a decenas de miles de personas cada año, las ETD tradicionalmente han atraído poca atención de los desarrolladores de medicamentos, los encargados de formular políticas públicas o los medios de comunicación. Desde MSF nos hemos enfocado en las ETD más descuidadas y potencialmente mortales: kala azar (leishmaniasis visceral), enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana humana), enfermedad de Chagas, envenenamiento por mordedura de serpiente y noma.
 

Kala azar

 
Desde 1989, Médicos Sin Fronteras ha tratado a casi 150,000 personas con kala azar en Sudán del Sur, Sudán, Etiopía, Kenia, Somalia, Uganda, India y Bangladesh. La primera vez que nos encontramos con la enfermedad fue mientras trabajábamos en campos para desplazados internos cerca de Jartum (Sudán) , pero inicialmente no supimos de qué se trataba. Nuestros equipos vieron muchos pacientes muy débiles y gravemente desnutridos que provenían de la región occidental del Alto Nilo. Sufrían fiebre persistente, el sistema inmunitario debilitado y el bazo agrandado. La mayoría murió, generalmente debido a infecciones oportunistas.
 
En años posteriores, nuevas herramientas para manejar mejor la enfermedad estuvieron disponibles. En la última década, los donantes y los programas nacionales se involucraron cada vez más y el acceso al tratamiento aumentó. Hoy, cuando los pacientes con kala azar llegan a las instalaciones de MSF, a menudo están muy mal. Pero con el tratamiento y la atención adecuados, hacen una recuperación casi milagrosa. Después de dos semanas de hospitalización, pueden salir caminando. Bebés que nacieron con kala azar llegan a curarse por completo. Además, a diferencia de enfermedades como la malaria, la mayoría de los pacientes quedan con inmunidad de por vida (no pueden volver a contraer la enfermedad).
 
En el subcontinente indio hay más oportunidades para el control efectivo de la enfermedad. Se pretende lograr la eliminación de la leishmaniasis visceral en India, Bangladesh y Nepal para 2020. Debido al bajo número actual de casos, MSF ha cerrado sus programas de leishmaniasis visceral en Bangladesh y India, pero aún desempeña un papel en el asesoramiento técnico y la promoción de la movilización de fondos suficientes para la fase posterior a la eliminación. MSF todavía tiene programas activos de leishmaniasis visceral en África.
 

Leishmaniasis cutánea

 
La leishmaniasis cutánea es una de las enfermedades tropicales más extendidas y olvidadas del mundo. Se notificaron más de un millón de casos en los últimos cinco años (2014-2018), pero esto solo representa una parte del número real total. Como no es una enfermedad mortal, no es priorizada por los encargados de formular políticas públicas, aunque las consecuencias pueden ser graves y duraderas. Entre 2009 y 2019, MSF trató a unos 25.000 pacientes que padecen esta enfermedad.
 

Enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana humana)

 
La enfermedad del sueño solía ser una de las enfermedades tropicales más olvidadas, pero debido a ciertas intervenciones altamente exitosas, ahora está en camino de ser eliminada a nivel mundial, con menos de mil casos reportados en 2018. Debido a una ampliación del número de centros de tratamiento, el desarrollo de nuevos tratamientos, la detección activa de casos, la mayor capacitación del personal médico y de laboratorio, una mayor vigilancia y la implementación de campañas de concientización exhaustivas, el número de casos reportados ha ido disminuyendo constantemente. Todo esto pudo lograrse gracias a la colaboración internacional, mejores herramientas de diagnóstico, nuevos regímenes de medicamentos y el continuo compromiso e inversión de recursos por parte de los programas nacionales.
 
Entre 1986 y 2018, MSF examinó a casi 3,5 millones de personas y trató a más de 50,000 pacientes con enfermedad del sueño en siete países diferentes. Los éxitos logrados implican ahora un número muy bajo de casos que ya no justifica que tengamos proyectos independientes solo para tratar la enfermedad. Por lo tanto, MSF ha cambiado su enfoque del manejo "vertical" de la enfermedad a la integración del diagnóstico y el tratamiento en los demás proyectos existentes.
 
Pero aunque se han realizado avances y se están desarrollando nuevas y mejores pruebas, la demanda de ellas disminuirá a medida que se reduzca el número de casos. Mi preocupación es que habrá rupturas en su producción y disponibilidad en el futuro. Es vital que los productores sigan comprometidos con la producción de calidad a largo plazo y la disponibilidad de herramientas de diagnóstico para la enfermedad del sueño. Esto es aún más importante en el ámbito de la eliminación, ya que las herramientas de diagnóstico desempeñarán un papel clave en la validación y la sostenibilidad.
 

Chagas

 
La enfermedad de Chagas es la enfermedad parasitaria más común y la principal causa de insuficiencia cardíaca y muerte en países endémicos de América Latina. Sin embargo, se estima que el 99% de las personas con enfermedad de Chagas permanecen sin diagnosticar y menos del 0,2% reciben el tratamiento que necesitan. Desde la primera participación de MSF en la enfermedad de Chagas en la década de 1990, ha habido un gran aumento de instituciones, grupos de pacientes y ONGs que han tomado la iniciativa a nivel local e internacional para hacer posible la toma de conciencia, el diagnóstico, el tratamiento y la prevención.
 

Mordeduras de serpiente

 
El envenenamiento por mordedura de serpiente tiene una gran carga entre las poblaciones pobres de las zonas rurales, por eso es un hecho positivo que ahora sea abordado el Departamento de Enfermedades Tropicales Descuidadas de la Organización Mundial de la Salud.
 
En los hospitales de MSF, casi todas las víctimas de mordeduras de serpientes sobreviven, lo que demuestra la importancia crucial de contar con personal bien capacitado, acceso inmediato a una atención de calidad y la disponibilidad de antivenenos de calidad. Del mismo modo, otras condiciones desatendidas clave, como el noma o la brucelosis, deberían recibir más atención.
 

La lucha aún no termina

 
Todavía hay un largo camino por recorrer antes de que las ETD se conviertan en enfermedades del pasado, y hay muchos desafíos por delante. El progreso hacia el control y la eliminación de las ETD se ve amenazado por múltiples factores, incluidos los desastres y las crisis humanitarias, el cambio climático y los desplazamientos de población.
 
Mirando hacia adelante, se necesitan con urgencia nuevas y mejores pruebas de diagnóstico y un mejor acceso a las pruebas de diagnóstico ya existentes, que muchas veces no están disponibles en el terreno. El suministro errático de algunas pruebas claves de ETD es realmente preocupante.
 
Además, muchas pruebas de diagnóstico de ETD tienen poca precisión. El acceso a pruebas de diagnóstico precisas en el terreno facilitaría en gran medida la integración entre el tratamiento de ETD y otros servicios de salud. Una proporción significativa de fiebres persistentes de origen desconocido en países con recursos limitados probablemente sean causadas por ETD. En ausencia de pruebas precisas, fáciles de usar, la mayoría de estos casos no pueden ser reconocidos ni tratados.
 
También debemos permanecer atentos a la calidad y la seguridad de la cadena de suministro de los medicamentos para las ETD. Ha habido escasez de medicamentos claves para tratar la leishmaniasis y se han comercializado productos de menor calidad.
 
El antídoto para el veneno de serpiente es otro tipo de producto de salud muy descuidado, ya que el mercado africano de antídotos todavía está dominado por productos de dudosa eficacia.
 
Finalmente, existe una necesidad urgente de más fondos para el control de las ETD en el terreno. Esto es absolutamente crucial, ya que las donaciones de medicamentos por sí solas no pueden resolver el problema. Tanto los países donde estas enfermedades son endémicas como los donantes deberían priorizar aún más las necesidades de los más pobres entre los pobres, mientras que el ecosistema global de investigación y desarrollo debe ser reformado para incentivar el desarrollo de nuevas y mejores herramientas que los pacientes olvidados necesitan urgentemente.
 
 
 
* El Dr. Koert Ritmeijer es un investigador médico de salud pública que lidera el trabajo de Médicos Sin Fronteras (MSF) sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas. Trabaja con MSF desde 1989. Desde mediados de la década del 90 coordinó y brindó asistencia técnica a programas de leishmaniasis de MSF en África oriental y el sur de Asia, incluida la respuesta a varias grandes epidemias de leishmaniasis visceral, a menudo en zonas afectadas por conflictos, con extrema pobreza y falta de recursos. Dirigió numerosos proyectos de investigación clínica y operacional con el objetivo de mejorar el diagnóstico, el tratamiento y el control de la leishmaniasis visceral en zonas de recursos muy limitados. Gran parte de su investigación se ha centrado en mejorar la supervivencia de pacientes VIH coinfectados con leishmaniasis visceral.