15.12.2018
Se estima que son alrededor de 500.000 las personas que cruzan México cada año. Huyen del denominado Triángulo Norte de Centroamérica: Guatemala, El Salvador, Honduras, una de las regiones más violentas del planeta.
 
Este es el testimonio de uno de nuestros pacientes en Nuevo Laredo, Tamaulipas
 

Hombre, proveniente de Honduras

Traía el pie lastimado cuando me subí al tren. Estaba de camino a Nuevo Laredo, muy cerca de la frontera norte, cuando me secuestraron. Le pidieron a mi familia 15 mil dólares para liberarme. Como mi familia no tenía dinero me metieron a una bodega. Estuve un mes ahí hasta que logré escapar.
 
Mi pie estaba muy inflamado y negro. Fui a un hospital público, pero no me quisieron atender, no sé si fue por ser hondureño o porque no tenía dinero. A los vigilantes del hospital les pregunté si podía denunciar lo que pasó con la policía y me dijeron que no, que si denuncias te suben a una patrulla, llaman a los malos y no se te vuelve a ver. 
 
Ya no confío en nadie, salvo en las muchachas del chaleco blanco de Médicos Sin Fronteras. Afortunadamente me atendieron y me salvaron la pierna.
 
MSF tiene dos puntos de asistencia para ayudar a la población migrante en Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde brinda atención médica de primer nivel, trabajo psicológico y social; priorizando la asistencia a la población migrante más vulnerable y con especial atención a las víctimas de la violencia. Solo en Nuevo Laredo, en los últimos dos meses, uno de cada cuatro pacientes atendidos por los equipos de salud mental de MSF ha sufrido un incidente de secuestro.
 
MSF lleva trabajando con personas migrantes y refugiadas en México desde 2012, a los que ofrece servicios médicos básicos y de salud mental, en diferentes albergues en la ruta. Nuestros equipos han podido documentar un patrón de desplazamiento violento, persecución, violencia sexual y repatriación forzada entre ellos.
 
Si hablamos de números, no estamos lejos de lo que se podría esperar en un conflicto clásico en cuanto a heridos en una violencia que se inicia en el país de origen y que fuerza a la gente a huir y que luego se replica en el camino mexicano, en el que los emigrantes afrontan abducciones, extorsiones, violencia sexual, tortura y ejecuciones. Son víctimas perfectas de redes criminales, que en muchas ocasiones actúan con la complicidad de las autoridades nacionales.