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05.03.2021

Todas las personas queremos el poder de invertir en nuestro bienestar para poder cuidar nuestra salud emocional, física y mental. Pero sin información confiable, herramientas apropiadas, opciones razonables y apoyo adecuado, no siempre es posible. 

El autocuidado está cambiando el rostro de la atención médica. Se enfoca en equipar y encomendar a las personas a asumir un papel centrado en su propio bienestar. Para las mujeres, esto puede suponer un cambio importante para poder tomar decisiones sobre su propia salud, sabiendo que tal vez antes no tenían esa autonomía. 

Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos visto en nuestros proyectos cómo el autocuidado puede mejorar el acceso y la calidad de la atención médica.

En el Día Internacional de la Mujer, queremos compartir lo que el autocuidado puede lograr para que las mujeres y niñas de las comunidades afectadas por la crisis disfruten de una vida más saludable, al igual que las mujeres de cualquier otra parte del mundo. 

¿Qué es el autocuidado? 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como “la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantenerse saludables y hacer frente a la enfermedad o discapacidad con o sin el apoyo de la atención médica.”

Como organización médico-humanitaria, MSF adopta el autocuidado dentro de un enfoque centrado en los y las pacientes, apoyando a las personas con los conocimientos y habilidades para llevar acabo el autocuidado de forma segura, sin dejar de mantener el acceso a los servicios de salud formales cuando lo necesiten o deseen. 

El autocuidado abarca:  

  • Gestión propia de la medicación, tratamientos, exámenes, inyecciones y administración de las mismas. 
  • Autodiagnóstico que va desde la toma de muestras, el cribado, el diagnóstico, la recolección y el seguimiento. 
  • La autoconciencia, que abarca la autoayuda, la educación autodidacta, la autorregulación, la autoeficacia y la autodeterminación.

El autocuidado no significa que las personas tengan que ocuparse de toda su asistencia sanitaria sin ayuda; se trata de confiar en que las personas gestionen parte de su propia salud si así lo desean.

La simplificación de pruebas y tratamientos, los dispositivos en el punto de atención, junto con la tecnología móvil, han hecho posible el autocuidado en los últimos años con un gran beneficio potencial para las mujeres y niñas.

¿Por qué es importante el autocuidado para las mujeres?

A nivel mundial, muchas mujeres siguen sin tener acceso a la atención médica esencial, y luchan por gestionar los problemas de salud sexual y reproductiva que pueden estar estigmatizados. 

Una de cada cuatro mujeres en edad reproductiva, todavía no tiene acceso a métodos anticonceptivos modernos que la ayuden a planificar o limitar sus embarazos. Cerca de la mitad de personas mayores de 15 años que viven con VIH, son mujeres. El aborto inseguro sigue siendo una de las principales causas de muerte en mujeres embarazadas de todo el mundo que no pueden acceder a una alternativa sin riesgos.

Los numerosos obstáculos tanto sociales, económicos, logísticos y de otro tipo que dificultan el acceso a la atención médica, pueden verse agravados por la violencia y discriminación. La situación también empeora en las crisis humanitarias agudas. Ahora, con la COVID-19, se han amplificado las discrepancias de los servicios sanitarios en estos entornos, empeorando los resultados de la salud sexual y reproductiva. Y aunque se han recomendado los encierros para mantenernos a salvo, también ha aumentado el peligro para algunas mujeres en sus hogares. 

Ante estas circunstancias, los obstáculos pueden ser tan grandes, que las mujeres no acudirán ni pedirán atención, aunque la necesiten. 

El autocuidado es una oportunidad para abordar este tipo de circunstancias, como reconoce la OMS en sus primeras pautas de intervención para el autocuidado en 2019, desarrolladas específicamente para la salud sexual y reproductiva. 

¿Cómo mejora el autocuidado la atención médica y la salud? 

El autocuidado puede ampliar el acceso a la atención médica en lugares remotos, contextos inestables o zonas con infraestructuras de salud deficientes. Puede cubrir la atención médica fuera de un hospital o clínica, más allá del personal médico o  de enfermería. Es capaz de ser una respuesta pragmática cuando los recursos sanitarios son escasos, pero también, permite establecer vínculos para brindar atención donde antes no existían. 

Las intervenciones de autocuidado pueden ofrecer opciones sanitarias basadas en la evidencia y ser de bajo riesgo directamente, siendo una opción discreta en la comunidad y hogares de las personas, como la anticoncepción auto-inyectable. Al ofrecer más comodidad y confidencialidad, los enfoques de autocuidado permiten un diagnóstico temprano y una atención médica más oportuna, como la autoprueba del VIH. 

Al centrarse en las necesidades individuales de la mujer, también pueden mejorar la calidad de la atención que reciben: una atención adecuada, respetuosa y basada en la confianza. 

Para algunas mujeres, el autocuidado puede ser la única alternativa segura. Sin la cual, pueden verse obligadas a buscar servicios inseguros o a renunciar por completo a la esperanza de recibir atención. En el caso del aborto con medicamentos autogestionados para evitar uno inseguro, el autocuidado puede salvar la vida. 

¿Cómo pueden las mujeres empoderarse a través del autocuidado? 

El autocuidado empodera a las mujeres porque les da el acceso a la información o servicios que les permiten decidir qué es lo mejor para ellas. Las mujeres ganan opciones y autonomía. 

Por otro lado, también permite a las mujeres ayudar y cuidar a otras personas de su comunidad, compartiendo información segura entre pares, prestando atención como trabajadoras de la salud en la comunidad y relacionarse con personas que tengan experiencias y necesidades de salud similares. 

¿Cómo apoya MSF el autocuidado? 

En MSF continuamos desarrollando la capacidad de autocuidado como parte de una orientación  de salud centrado en el paciente. A medida que aumenta la base de pruebas, seguimos verificando distintas intervenciones para saber qué funciona y para quién. Sabemos que a menudo, las mismas comunidades pueden marcar el camino, y ningún modelo es único para todos. 

Sea cual sea la opción de autocuidado, siempre nos aseguraremos de que las mujeres tengan acceso a un trabajador o trabajadora de la salud capacitado cuando lo deseen o lo necesiten y puedan ser trasladadas al siguiente paso del tratamiento sin demora. 

Esto es extremadamente importante, ya que el autocuidado no debe sustituir la atención médica formal. Tiene que formar parte de la continuidad de la supervisión, desde el sistema de salud formal, hasta los modelos de atención basados en la comunidad. Debe aportar un valor añadido, no convertirse en un recurso secundario para las personas que, de otro modo, quedarían excluidas de la atención. 

Médicos Sin Fronteras siempre ha innovado para superar la exclusión, y con las mujeres y niñas como compañeras, tenemos la apasionante oportunidad de revolucionar un poco más.

¿Dónde integra MSF el autocuidado en sus proyectos?

En la provincia de Ituri, República Democrática del Congo, hemos introducido el anticonceptivo autoinyectable de acción prolongada conocido por su marca comercial como Sayana Press. Las inyecciones de anticonceptivos de acción prolongada ya estaban disponibles en nuestras clínicas, pero ahora, las mujeres pueden administrarse ellas mismas dichas inyecciones. 

Con la orientación sobre el manejo seguro de la aguja y la instrucción sobre la autoinyección por parte del personal clínico, las mujeres pueden llevarse hasta cuatro dispositivos a la vez para inyectarse en casa cada tres meses. Esto garantiza el acceso a una anticoncepción altamente eficaz durante un año, sin necesidad de repetir las visitas a la clínica, lo que puede ser muy lento o complicado al estar en una zona afectada por el conflicto. 

Sayana Press puede almacenarse a una temperatura ambiente y es fácil de transportar, lo que resulta muy útil en esta zona, donde las mujeres y niñas se ven obligadas a desplazarse. A las mujeres de Ituri, les gusta su sencillez y facilidad de uso. En 2020 se suministraron unas 3,000 dosis de este fármaco a las mujeres de los proyectos de MSF en Angumu, Nizi y Drodo.

VIH en Eswatini

En el distrito de Shinselweni, en Eswatini, ofrecemos el autodiagnóstico oral del VIH en nuestro programa de prevención y tratamiento del VIH y la tuberculosis desde mayo de 2017. Eswatini tiene la mayor prevalencia de VIH del mundo. La inversión a nivel nacional en servicios integrales, ha reducido la transmisión, sin embargo, aún existe un estigma considerable respecto al VIH, a menudo, relacionado con la desigualdad social. 

El conocimiento es poder, y para las mujeres, conocer su estado serológico significa que pueden tomar el control de su propia salud. Muchas mujeres de nuestro programa, se han sometido ala autoevaluación oral; con un tiempo de espera de sólo 20 minutos para los resultados, de este modo, pueden hacerse la prueba de forma fiable una vez al mes en la comodidad de su casa. También se sienten motivadas para ir más allá: si corren un riesgo potencialmente alto, para tomar la profilaxis previa a la exposición (PrEP), o para animar a otras personas a realizarse la prueba o tomar la medicación.

Por consiguiente, si se enfrentan al reto de un resultado positivo, nuestros asesores pueden brindarles el apoyo, ya sea en persona o a través de nuestra línea de atención telefónica, para que se autogestionen y continúen su vida con el tratamiento antirretroviral.

En el proyecto de MSF sobre el VIH, tuberculosis, salud sexual y reproductiva para trabajadoras sexuales en Malawi, la cual se llevó acabo de 2014 a 2020, el autocuidado fue fundamental para un modelo dirigido por pares. Las trabajadoras sexuales de Malawi, tienen tasas especialmente altas de VIH e infecciones de trasmisión sexual, así como la violencia sexual y de género, añadiendo que se enfrentan a multiples obstáculos para recibir atención médica. Al igual que las mujeres que se dedican al trabajo sexual en muchas otras partes del mundo, se encuentran en desventaja por su baja condición social, económica, discriminación y criminalización. En Malawi nos enfrentamos a esta situación involucrándolas directamente en nuestro paquete integral de atención. 

Las trabajadoras sexuales se unieron al proyecto para recibir formación como educadoras de pares y trabajadoras sanitarias comunitarias. Sus actividades abarcaron los tres pilares del autocuidado: El autoconocimiento, a través de la promoción de la autoeducación, por otro lado, el autodiagnóstico, a través de las pruebas caseras de VIH; la autogestión, incluida la prevención de embarazos no deseados después de una relación sexual sin protección o en caso de violencia sexual. Esto permitió a las mujeres tener un acceso confidencial a la información, atención u otro tipo de apoyo las 24 horas del día por parte de mujeres como ellas, que entendían sus vidas y empatizaban con sus retos. Las trabajadoras de la salud en la comunidad, pusieron en contacto a las mujeres con la clínica más cercana para que recibieran tratamiento y apoyo adicional de ser necesario.

A finales del 2020, MSF traspasó sus actividades al Ministerio de Salud y a varias organizaciones comunitarias de trabajadoras sexuales recientemente creadas y dirigidas por ellas mismas, previamente empleadas como trabajadoras sanitarias comunitarias por MSF en Malawi.

Salud Mental en Palestina

En Nablus (Palestina), nuestro proyecto se especializó en la salud mental para personas con enfermedades mentales de moderadas a graves, así como víctimas de violencia, atendiendo a niños y adultos, entre ellos, víctimas de violencia doméstica. El año pasado, cuando el encierro por COVID-19, restringieron la circulación en comunidades de todo el mundo, las mujeres de Nablus quedaron atrapadas repentinamente en sus hogares, sin escapatoria. La única manera de llegar a ellas y continuar con nuestro apoyo, fue pasar a la teleasistencia, algo nuevo tanto para nuestros terapeutas, como para los pacientes. 

Pronto surgieron pruebas en todo el mundo de que la violencia de pareja estaba aumentando en la pandemia. La situación de Nablus no era diferente y preocupaba porque los abusos también aumentaron en gravedad, poniendo en un mayor riesgo la seguridad de las mujeres.  

Sin embargo, como testimonio de la capacidad de recuperación de las mujeres, éstas se adaptaron e innovaron. Trabajaron con sus terapeutas para desarrollar planes de seguridad; establecieron regímenes de autocuidado para ayudar a reducir su ansiedad cuando las cosas estaban en calma; eligieron palabras clave para advertir que su pareja podía escuchar la llamada de asesoramiento. De hecho, menos mujeres abandonaron la orientación de lo que era habitual antes.

Una vez que los bloqueos se tranquilizaron, aunque el número de pacientes permanecía restringido, era importante poder volver a ver a los pacientes prioritarios cara a cara. No obstante la COVID-19 ha demostrado que el asesoramiento a distancia puede ser factible y eficaz y que además puede ofrecerse además de la terapia presencial como vía de atención.  

Cáncer de cuello uterino en Zimbabue

El año pasado, en el distrito de Gutu (Zimbabue), nuestro programa de prevención y tratamiento precoz del cáncer de cuello uterino, en colaboración con el Ministerio de Salud y Atención a la Infancia de Zimbabue, sirvió de palanca para realizar un ensayo en el que se comparaba la autoexploración de las mujeres para detectar la infección por el virus del papiloma humano con la realización de un frotis sobre un portaobjetos de una muestra por parte de una enfermera. Sin un mejor acceso a la prevención del cáncer de cuello uterino, las mujeres de países con alta prevalencia como lo es Zimbabue, seguirán enfrentándose a una muerte prematura. 

El método de detección conocido como Inspección Visual con Ácido Acético, pilar de nuestro programa y de otros similares, necesita recursos humanos, capacitación y equipamiento que pueda limitar su implantación. ¿Qué pasaría si el hisopo vaginal para recoger una muestra de ADN del VPH pudiera ser realizado eficazmente no sólo por las enfermeras, sino por las propias mujeres? Podría ampliar significativamente el acceso al diagnóstico para las mujeres que no pueden acceder a la atención médica o a las clínicas. 

En el ensayo se comprobó que las enfermeras y los pacientes eran igualmente efectivas a la hora de recoger una muestra. La mayoría de las mujeres consideraron que el procedimiento de autorecolección era muy cómodo y casi todas recomendarían este nuevo método para la prueba del VPH a una amiga. Deseamos profundizar en las preferencias de las mujeres y enfermeras a la hora de participar en este tipo de atención. 

En todo el mundo: Atención para un aborto seguro

En el ámbito de salud sexual y reproductiva, el aborto seguro es el más restringido de todos los cuidados. Pero gracias al aborto con medicamentos y su régimen de píldoras tomadas durante 24 horas, la interrupción del embarazo no sólo se ha simplificado, sino que puede estar disponible en la privacidad de la propia casa de una mujer o niña. 

Según la experiencia de MSF, el aborto autogestionado puede administrarse de varias maneras. En el servicio de apoyo a distancia de MSF, las mujeres pueden acudir al centro de salud para ser evaluadas y recibir los fármacos junto con las instrucciones de uso; recibir asesoramiento a distancia, apoyo emocional durante todo el proceso de aborto hasta su finalización; y así sólo tienen que volver a visitar el centro si tienen alguna complicación (poco frecuente) o cualquier preocupación. También reciben orientación sobre planificación familiar y el anticonceptivo de su elección. Simultáneamente pueden ser evaluadas y recibir apoyo a distancia, recibiendo la medicación por separado. 

Dependiendo del contexto, esto supone un cambio de juego para las mujeres solteras, víctimas de violaciones, mujeres desplazadas y cualquier otra mujer que tenga un embarazo no deseado y quiera llevar el proceso de forma privada. Las mujeres nos lo cuentan, y lo comentan entre ellas. El siguiente paso es seguir adaptando el servicio y hacerlo más accesible, por ejemplo: mediante líneas telefónicas gratuitas y la entrega a domicilio de la medicación junto con las instrucciones.  

Integrando el autocuidado

Existe un gran potencial para ampliar la atención de calidad y centrada en el paciente, en este caso para mujeres y niñas a través de enfoques de autocuidado, especialmente en contextos en los que trabaja MSF: lugares afectados por crisis agudas, o de difícil acceso. El autocuidado debe estar siempre vinculado a una atención más formal, pero puede desempeñar un papel especialmente útil cuando hay poca infraestructura sanitaria, pocos trabajadores de la salud, o personas marginadas que necesitan atención fuera de un sistema formal. 

A partir de nuestra experiencia en este tipo de entornos, trabajando con las autoridades de salud, organizaciones locales y las comunidades de base, creemos que se puede lograr mucho para crear la capacidad de integrar el autocuidado y permitir que las mujeres y niñas contribuyan a su propia salud y bienestar.

Demos poder a las mujeres y niñas confiando en que, con la información y las herramientas adecuadas, puedan ocuparse de su propio cuidado para mantenerse sanas, independientemente de dónde vivan.