03.08.2018

Han transcurrido más de tres años desde de que Sierra Leona fuese declarada libre de Ébola, pero las personas todavía se encuentran reacias al visitar los centros de salud.

En un país donde la tasa de mortalidad materna es una de las más altas del mundo y los niños mueren de malaria y desnutrición, para los habitantes buscar atención médica todavía significa viajar lejos y pagar costosos medicamentos y servicios sin ninguna certeza de que serán curados.

Para lograr que las personas confíen en el sistema de salud, Médicos Sin Fronteras (MSF) está capacitando al personal local, proporcionando suministros médicos y acercándose a las comunidades lejanas. A las 10 de la mañana el puesto de salud de Konta –en la jefatura de Gorama Mende, ubicada en el distrito de Kenema en Sierra Leona – comienza a llenarse de pacientes lentamente. Formadas en una fila, las mujeres embarazadas esperan en el área de maternidad a una dama vestida de rosa, Margaret Toka, la enfermera de salud materna e infantil del puesto.

Mientras prepara la habitación para las consultas del día, las mujeres recuperan el aliento después de un largo viaje hacia el puesto de salud. La mayoría de ellas son de Bondayelahuu, un pueblo ubicado al otro lado del río Sewa. Para llegar a Konta, caminaron durante más de una hora, cruzaron el río en canoa y caminaron otra media hora desde el punto de cruce hasta la clínica.

"Está lejos, pero tengo que hacerlo por mi bebé,” asevera Bintu Fofannah, la más joven del grupo. Tiene alrededor de 18 o 19 años y este es su segundo embarazo. Dio a luz el año pasado, pero su bebé no sobrevivió; esta es la primera vez que recibirá consulta en la clínica y luce nerviosa. Con la ayuda de kits de diagnóstico rápido, la enfermera Margaret, examinará los niveles de hemoglobina y azúcar en su sangre, realizará pruebas para detectar síntomas de infecciones de transmisión sexual y le hará la prueba obligatoria de malaria.

Al igual que el resto de las mujeres que han acudido a sus consultas de atención prenatal, a Bintu se le administrarán suplementos o antibióticos en caso de ser necesario, y se le otorgarán algunos mosquiteros para evitar que ella y su familia contraigan malaria.

Sin duda alguna quedará muy sorprendida al saber que recibirá todo gratis. Sólo tiene dinero suficiente para pagar por la canoa que la regresara a su casa.

 

 

Atención médica después del Ébola

El embarazo y el parto todavía representan un gran riesgo para las mujeres de Sierra Leona. La tasa de mortalidad materna del país se encuentra entre las más altas del mundo.Los niños menores de cinco años contraen regularmente malaria, la principal causa de muerte entre este grupo de edad, y muchos sufren de desnutrición aguda o grave.

El país también se ve regularmente azotado por desastres naturales y provocados por el ser humano, así como por brotes de enfermedades; por esta razón, cada golpe que sufre el país dificulta la recuperación del sistema de salud. Cuando el Ébola azotó al país en 2014-2015, la fuerza laboral de salud ya limitada de Sierra Leona disminuyó en un siete por ciento. Solo en el distrito de Kenema, más de 200 trabajadores sanitarios murieron a causa de esta enfermedad.

En las áreas rurales, la mayoría de las unidades de salud periféricas (PHU) apenas funcionaban. Están en ruinas, sin agua ni electricidad y, la mayoría de las veces no tienen personal ni suministros médicos. Para algunas personas, viajar a la PHU más cercana tomaría aproximadamente una hora o más en motocicleta. Tendrían que pagar una suma considerable por el viaje redondo, sólo para llegar a un puesto de salud que no tendrá ni las instalaciones, ni a trabajadores de salud que puedan atenderlos.

Por esta razón, para ellos es más práctico quedarse en sus pueblos y acudir con los curanderos tradicionales que aceptan obsequios -como el arroz o cultivo- a cambio de sus servicios. Las comunidades locales han confiado en ellos por generaciones. Sin embargo, la detección temprana y la referencia de casos complicados a los establecimientos de salud son muy difíciles cuando los partos y los tratamientos se llevan a cabo en el hogar, situación que a menudo provoca la muerte de las pacientes.

Desde 2017 MSF trabaja con el Ministerio de Salud para evitar que las mujeres y los niños mueran por causas prevenibles. Para MSF, esta es también una forma de fomentar la confianza de las personas en el sistema de salud. El puesto de salud de Konta es uno de los 10 PHU que MSF está rehabilitando en las jefaturas de Gorama Mende y Wandor, en el distrito de Kenema, al cerrar brechas en cuestiones de suministros de medicamentos y productos básicos esenciales, incluidos kits de prueba para mujeres y alimentos terapéuticos para niños.

MSF también ha mejorado las instalaciones del centro de salud comunitario de Baama, que recibe casos complicados de las unidades de salud periféricas.

 

 

Formando a los médicos

 

Un equipo de alcance comunitario de MSF, compuesto por enfermeras y parteras, se turna para trabajar junto con el personal del Ministerio de Salud, como Margaret, para mejorar las habilidades prácticas de diagnóstico y tratamiento. El personal también aprende cómo evaluar el caso de un paciente haciendo uso de los criterios de referencias hospitalarias, por lo que construye la confianza y juicio médico necesarios para realizar referencias urgentes a Baama o al hospital de distrito del gobierno.

En Baama, una ambulancia y una flotilla de motocicletas están listas para la acción cada vez que una mujer embarazada o un niño menor de cinco años necesita un nivel de cuidado mayor. Un equipo de MSF en el hospital de distrito de Kenema brinda seguimiento a los pacientes referidos, y todos ellos serán atendidos de forma gratuita.

 

"Estamos trabajando para que el personal del Ministerio de Salud sea autónomo", dice Francis Mbuthi, el punto focal médico del proyecto MSF. "Para reducir la mortalidad, deberían ser capaces de manejar casos complicados, detectar y derivar los casos, y explicar a los pacientes qué es exactamente lo que está sucediendo con su salud. Si el personal no se los explica, no buscarán atención médica".

 

Un equipo de promotores de salud difunde mensajes sobre la prevención de la malaria, buenas prácticas higiénicas, planificación familiar y embarazos de adolescentes en los pueblos atendidos por las PHU. Además de los líderes de la comunidad, los promotores de salud también involucran a los curanderos tradicionales y a las parteras en las conversaciones con las comunidades, reconociendo su papel como personal de primera respuesta que puede ayudar a acelerar las referencias médicas de los pacientes.

Cerca de la ciudad de Kemema, MSF también está construyendo un nuevo hospital de emergencias pediátricas y obstétricas que se enfocará en reducir la tasa de mortalidad materna e infantil mientras ayuda a desarrollar la fuerza laboral del sistema de salud.

Los servicios de atención pediátrica se proporcionarán en el hospital de MSF desde fines de este año a través de una sala de urgencias, una unidad de cuidados intensivos, un centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados (ITFC), una sala pediátrica general y un área de aislamiento. El hospital también tendrá un laboratorio moderno y un banco de sangre. En el plan de expansión adicional para la estructura se incluyen un departamento de radiología e instalaciones de capacitación.

La formación de recursos humanos es un paso crucial para lograr que mejore el sistema de salud en Sierra Leona. Un mayor número trabajadores sanitarios calificados, ayudará a mejorar los servicios prestados en estructuras de salud médica primaria y permitrán una respuesta eficaz ante desastres y brotes.