Líbano: atendiendo a las comunidades vulnerables en el valle de Bekaa

ITS in Arsal

Sin el tratamiento y apoyo correctos, enfermedades comunes como la diabetes y el asma pueden convertirse en emergencias médicas. En las zonas rurales de Líbano, un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) está determinado a prevenir que eso suceda. Sobre eso nos habla nuestra compañera Justine Cain en esta entrada de blog.

Sin el tratamiento y apoyo correctos, enfermedades comunes como la diabetes y el asma pueden convertirse en emergencias médicas. En las zonas rurales de Líbano, un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) está determinado a prevenir que eso suceda. Sobre eso nos habla nuestra compañera Justine Cain en esta entrada de blog. 

“Recuerdo el momento cuando me ofrecieron mi primera misión con MSF

Estaba en un aeropuerto, esperando pacientemente mi equipaje (el cual nunca llegó). Mientras esperaba, revisé mi correo electrónico para encontrar un mail del equipo de recursos humanos de MSF. Me ofrecían una misión por nueve meses en el valle de Bekaa en Líbano. 

A partir de ese momento todo fue un torbellino: acorté mi viaje, tuve sesiones informativas en Sídney, dos semanas de capacitación y sesiones informativas en Ginebra, volé a Beirut. Después de más sesiones informativas, fue a través de una tormenta de nieve que finalmente llegué a la oficina de MSF en Baalbek para comenzar mi nuevo cargo. 

En el Valle de Bekaa 

MSF comenzó a trabajar en Líbano durante la guerra civil en 1976. Hoy proveemos atención médica primaria a miles de personas vulnerables en el país.

Fui asignada al proyecto en el valle de Bekaa, un área localizada al este de Beirut, la cual cubre 4,400 km2 de Líbano, cerca del 40% del país. A pesar de los ricos recursos agrícolas y de las numerosas instalaciones industriales, el valle alberga cientos de comunidades vulnerables. 

Muchos de los residentes son personas desplazadas, la mayoría de origen sirio. Son las más afectadas por el deterioro de la situación económica en Líbano. Actualmente, MSF gestiona dos centros de atención médica primaria en este lugar, y como una practicante de medicina general con experiencia adicional en emergencias médicas, mi papel fue brindar apoyo en relación con las enfermedades no transmisibles.

 

 

Nuestro trabajo 

Si bien la hipertensión (presión arterial alta) y la diabetes fueron los diagnósticos más comunes, brindamos atención a niños, niñas y personas adultas con enfermedades crónicas, incluida el asma, enfermedades pulmonares crónicas, enfermedades cardiovasculares, epilepsia, hipertiroidismo y enfermedades renales crónicas. Todas esas enfermedades responden bien con un cuidado adecuado, pero sin él se pueden volver emergencias médicas. 

El equipo también brinda servicios, entre los que se incluye la atención pediátrica (principalmente para niños y niñas con infecciones respiratorias o gastrointestinales), servicios de salud mental, servicios de salud reproductiva y planificación familiar. Las mujeres embarazadas que experimentan complicaciones son dirigidas hacia una atención más especializada y, para las que no tienen complicaciones, nuestra clínica en la ciudad de Aarsal también tiene servicio de maternidad. 

Si algún estudio es requerido, como análisis simples de sangre, se realiza en el lugar para tener resultados inmediatos. Los problemas agudos y crónicos se tratan enfocados en la educación para la salud y tenemos una farmacia en cada clínica, brindando medicamentos. Todo es gratuito para nuestros pacientes. 

Mi trabajo  

Mi trabajo consistía en ayudar a las clínicas de MSF brindando atención médica primaria de calidad para nuestros pacientes con enfermedades crónicas. Todas las semanas tuve el placer de visitar las clínicas de MSF en el valle de Bekaa y de trabajar con los dedicados equipos locales. 

Brindé apoyo al personal médico y de enfermería, asistí cuando había preguntas clínicas técnicas, apoyé con solicitudes para investigaciones adicionales, revisé protocolos, audité la prescripción y programas de medicamentos, participé en discusiones de casos y sesiones de enseñanza, y también brindé recursos de capacitación. 

Con la emergencia de la pandemia, mi trabajo evolucionó. Brindé apoyo técnico para responder a la COVID-19 dentro de nuestras clínicas, trabajé con nuestra unidad médica móvil que ofrecía pruebas para detectar el virus en la comunidad local y desarrollé políticas para mantener a salvo a nuestro personal y a nuestros pacientes. 

Enfrentándose a la pobreza 

Muchas personas en Líbano se enfrentan a importantes desafíos. Si bien la pandemia indudablemente tuvo un impacto significativo, el país ya experimentaba una crisis económica que empeoraba cada vez más. De acuerdo con el Banco Mundial, cerca del 50% de la población vive ahora por debajo de la línea de pobreza. 

 

 

Recuerdo estar sentada con una paciente tratando de entender por qué su diabetes empeoraba a pesar de que tomaba sus medicamentos habituales. Llorando, me explicó que debido a la situación económica sólo podía permitirse comer algunas papas al día. Como resultado, no tenía la energía para caminar regularmente como lo hacía. La dieta y el ejercicio son dos de las medidas clave para controlar la diabetes, que puede tener impactos serios y duraderos en la salud. 

Como personal médico, solemos hablar sobre cómo el estilo de vida y los factores sociales impactan en las enfermedades crónicas. Fue muy difícil ver el dolor de esta mujer y notar claramente cómo estos tiempos difíciles empeorarían su salud y la de muchos otros pacientes a pesar de nuestros mejores esfuerzos.  

Decisiones difíciles 

Durante mi misión, MSF tuvo que redirigir algunas actividades en Líbano, cerrando proyectos en algunas áreas y abriendo otros en otras partes. Esto incluyó la apertura de varias intervenciones de emergencia para apoyar al sistema de salud pública con la COVID-19, así como para responder a las necesidades de salud como consecuencia de la explosión del 4 de agosto de 2020. 

Para una idealista novata, este fue un duro recordatorio de que, como organización humanitaria, MSF frecuentemente se enfrenta a dilemas. Tenemos que tomar decisiones difíciles sobre cómo utilizar los limitados recursos y capacidades que tenemos, con el objetivo de apoyar a las personas más vulnerables y atender la urgente necesidad de acceso a los servicios médicos. 

 

 

Un equipo dedicado 

A pesar de esos retos, hubo muchos momentos increíbles. No tengo espacio para presentar a todas y todos mis maravillosos colegas, pero daré un ejemplo: la Dra. Zahraa es una médico general que trabaja en la clínica de Hermel. 

Regularmente la clínica está ocupada y el trabajo es demandante, pero la Dra. Zahraa siempre brinda atención integral y compasiva a sus pacientes, principalmente a quienes necesitan cuidados en casa. Nuestros y nuestras pacientes son personas que tienen problemas de movilidad, quizás después de un accidente cerebrovascular o simplemente por ser bastante mayores. 

Ella mejora continuamente sus habilidades y frecuentemente aboga por sus pacientes, y yo estaba extremadamente orgullosa de trabajar junto a ella y al resto del personal altamente calificado en los proyectos de MSF. 

Mirando hacia el futuro  

Desde que terminé mi misión he tenido mucho tiempo para reflexionar. Trabajar para MSF en Líbano me permitió ampliar mi perspectiva sobre las diferentes necesidades de las personas que no tienen acceso a los niveles básicos de atención médica. 

Tuve el privilegio de conocer a muchas personas fuertes y resilientes, y pude ver de primera mano cómo MSF brinda atención médica de calidad en circunstancias muy difíciles a quienes más la necesitan. 

Ahora estoy más determinada que nunca a hacer otra misión, y seguir siendo (un poco menos ingenua) parte de la familia de MSF mientras brindamos apoyo a quienes nos necesitan. 

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