Sanar las secuelas emocionales de una guerra: psicóloga mexicana cuenta sobre su trabajo en Irak con MSF

Proyecto de Salud Mental en Irak
© Ximena de la Garza

Ximena de la Garza trabajó en países como México y Panamá, atendiendo las necesidades médicas y humanitarias de las personas migrantes que atraviesan el continente. Su última misión con la organización fue en Irak, donde se encontró con las consecuencias de una guerra que afectó a miles de personas. 

“Dos décadas después de la guerra en Irak el dolor persiste” 

Por, Ximena de la Garza, psicóloga de Médicos Sin Fronteras 

Las brechas en el acceso a la salud mental 

Irak, como otros países de su región y del mundo, aún carece de una cultura del cuidado a la salud mental; a pesar de haber sobrevivido guerras y traumas colectivos durante años. Las situaciones comunes que requieren atención especializada se relacionan con el abuso de alcohol y drogas, el suicidio, el estrés postraumático, violencia en la familia, las estrategias de afrontamiento y manejo de emociones como la ira, la tristeza y la frustración. 

Es fundamental comprender que estas reacciones pueden ser respuestas normales a situaciones anormales. Es decir, reacciones psicológicas y emocionales esperadas ante un evento o serie de eventos traumáticos. Cabe destacar que no solo es necesario el recurso humano especializado en la atención, apoyo y tratamiento psicológico, sino también organismos e instituciones dedicadas al apoyo y protección en situaciones de violencia de género y abuso hacia las y los menores. 

Algunas organizaciones humanitarias optaron por finalizar sus misiones en Irak el año pasado, a pesar de las diversas necesidades que siguen existiendo. En mi opinión, Irak sigue requiriendo ayuda humanitaria, pero es necesario modificar la perspectiva para atender las demandas cambiantes y justificar la ayuda humanitaria.

Proyecto de Salud Mental en Irak
© Ximena de la Garza

 

Las personas que nos mueven a actuar 

Las personas que atendemos en el proyecto son sobrevivientes de accidentes viales, caídas de altura, ataques con armas de fuego y explosión de bombas. La falta de control sobre la compra y venta de armas en el país contribuye a la violencia social, y las personas a menudo viven con el trauma de años de explosiones y múltiples cirugías. En algunas regiones, los atentados continúan siendo una amenaza. 

Una de las historias que me impactó profundamente fue la de Salma*, una niña de 10 años con ojos grandes y cabello negro. Un día, un accidente con una pistola a manos de un familiar cambió su vida para siempre, pues perdió una pierna. Sentí una inmensa frustración al ver cómo vidas inocentes se ven afectadas por la falta de control de armas en el país. 

Pude observar la confianza hacia la unidad de salud mental cuando algunos pacientes confesaron al equipo que los “accidentes” que habían tenido no habían sido eso, sino que habían intentado quitarse la vida. Esto resalta la necesidad de abordar la salud de manera integral en el país. Asimismo, la importancia de sensibilizar a la comunidad local y establecer una base sólida para la atención a la salud mental a largo plazo.

Proyecto de Salud Mental en Irak
© Ximena de la Garza

 

El fútbol como puente a la salud mental 

Recuerdo a Mena*, otra niña de diez años con una sonrisa muy linda y cabello largo. Al nacer, una complicación médica la llevó a perder una pierna. Desde pequeña creía que sería la única que jamás podría correr o pertenecer a algún lugar. 

Un día, uno de los fisioterapeutas de nuestro proyecto invitó a Mena a un partido de fútbol muy especial. Era un partido en el que participaron hombres con amputaciones, sobrevivientes de la guerra y accidentes. Mena vio cómo estos jugadores, sin prótesis, corrían con fuerza, habilidad y pasión. 

Fue en ese momento que Mena se atrevió a hacer algo que nunca había hecho antes en público: se quitó su prótesis y, mirando a su alrededor, se dio cuenta de que no estaba sola. No era la única en el mundo con una historia de lucha. Sintió que pertenecía a un lugar, a una comunidad. 

La consejera de salud mental me comentó que Mena dijo que, durante toda su vida, creyó que era la única en el mundo, pero que ahora ya no se sentía así. 

Hoy, en Irak, existen tres equipos de fútbol formados por personas con amputaciones. Existen como un testimonio de determinación, esperanza y el poder que tiene la comunidad para sanar. 

 

Un país resiliente 

En julio de 2021, durante la pandemia de COVID-19, alrededor de las 05:00 pm, un grupo armado atacó un hospital público que estaba siendo apoyado por MSF. A pesar del ambiente tenso y el temor que se experimentaba en el hospital, el equipo de MSF se mantuvo en el lugar. Este testimonio fue compartido por Mohammed, un enfermero que ha trabajado como personal nacional de MSF desde 2015. Me comentó “nuestro equipo continuó brindando atención a los pacientes a pesar de la angustia que se sentía. Lamentablemente, este tipo de incidentes son frecuentes en nuestro país. La prioridad siempre será la atención y el cuidado de nuestros pacientes”.  

Proyecto de Salud Mental en Irak
© Ximena de la Garza

 

Este es un ejemplo de compromiso del staff nacional en la atención y seguridad hacia los pacientes. 

Cuando me informaron que sería parte de MSF como miembro del personal internacional en Irak, se evocaron en mi mente una serie de imágenes influenciadas por las noticias y las películas. Para mí el país significaba guerra, inseguridad, caos y destrucción. 

Al final de mi misión, supe que mi percepción inicial no era la “realidad”. Irak no es un símbolo de guerra, es un lugar en donde la gente está dispuesta a darte la bienvenida a su país. Es un lugar con una gran diversidad culinaria, y al conversar con la población, tanto el personal de MSF como los y las pacientes, te puedes dar cuenta que han enfrentado innumerables desafíos a lo largo de los años, en donde tuvieron que adaptarse a vivir en un contexto de guerra, continuar estudiando y trabajando a pesar de saber que su vida corría riesgo, tanto dentro como fuera de casa. 

La población menciona que actualmente está viviendo los años más tranquilos y estables después de mucho tiempo. A pesar de las secuelas emocionales y psicológicas de la guerra, así como las dificultades sociales, económicas y laborales, también hay un espíritu de resistencia y esperanza en la comunidad.” 

*Los nombres fueron cambiados para mantennder la privacidad de las pacientes 

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