Sudán del Sur: Tratando las consecuencias ocultas de las mordeduras de serpiente

Mark Nichol, MSF
Mark Nichol. © MSF

El Dr Mark McNicol regresó hace poco de su misión con Médicos Sin Fronteras (MSF) en Lankien, una zona rural remota en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, en donde la mordedura de una serpiente puede causar un impacto profundo y a largo plazo para las personas. 

“Si llegas a ser mordido por una serpiente en una zona rural de Sudán del Sur, hay algunas cosas que pueden pasarte. 

Uno: podrías morir. Las niñas y niños son especialmente vulnerables. Para acceder a la asistencia sanitaria en las zonas rurales de Sudán del Sur debes caminar y, dependiendo del lugar donde vives, es posible que debas caminar por más de un día hasta llegar al centro de salud.  Muchas personas mueren por una mordedura de serpiente antes de recibir ayuda.  

Dos: Podrías vivir lo suficientemente cerca de un centro de salud como para ir caminando, o para que tus familiares te lleven en brazos a conseguir un tratamiento con antiveneno, atender tus heridas, darte analgésicos y antibióticos. Si el centro de salud al que has llegado no tiene antiveneno o este ha caducado, podrías perder la vida.  

Tres: Podrías sobrevivir sin un tratamiento. Experimentarás dolor, hinchazón y otros síntomas potencialmente importantes . Puede quedar una herida crónica por la mordedura, o podría curarse sola. Tal vez quede alguna cicatriz, pero seguiras con vida.  

El hospital de MSF está en la pequeña ciudad de Lankien en el Estado de Jonglei, y es uno de los únicos centros de salud cercanos de la zona. Esperarías que se vieran menos serpientes en las zonas urbanizadas, pero regularmente recibimos pacientes con mordeduras de estos reptiles. 

Sin embargo, durante mi misión, no vi ni un solo caso donde alguien fuera llevado a urgencias inmediatamente después de ser mordido por una serpiente. Lo que sí vimos fue a personas que acudían al hospital meses depués de haber sido mordidas; sobre todo cuando las consecuencias ocultas salían a la superficie. 

Una mujer que llegó al hospital había sido mordida en el tobillo, unos cuatro o cinco años antes. La primer cosa notable era el fuerte olor de la infección, era muy fuerte e incluso se notaba al entrar a la misma hábitación. Supe antes de ver su tobillo que sería una herida grave. 

Cuando te muerde una serpiente algo puede ocurrir en tu cuerpo, además de la cuestión del veneno, es que sufras heridas punzantes profundas. Y con ellas, las bacterias – tal vez de los colmillos de la serpiente, o de tu piel- son casi “inyectadas” en lo más profundo del cuerpo.  

Incuso mientras las heridas superficiales pueden estar cicatrizando, las bacterias se pueden multiplicar, provocando infecciones y erosionando el hueso. Esto es es algo que también se puede ver en zonas de conflicto, en pacientes con heridas de bala que no tienen acceso a un tratamiento adecuado. 

Con el tiempo, una infección profunda puede extenderse a tal punto que vuelva a atravesar la superficie de la piel, causando nuevamente una herida abierta. Para ser claros, esto no ocurre en todos los casos de mordeduras de serpiente no tratadas. Pero llegamos a ver pacientes de este tipo en Lankien, y la mujer con el tobilo infectado tenía uno de los peores casos que vi.  

El tratamiento para combatir una infección ósea es con antibióticos, pero cuando es algo más severo, las y los pacientes necesitan un desbridamiento quirúrjico (en el que se remueve el tejido infectado) o incluso alguna amputación. Nuestro hospital no tiene quirófano, así que usamos telemedicina para consultar con colegas ciruganos de otros proyectos de MSF. Los pacientes que necesitan cirugía tiene que ser trasladados en avión. 

Era claro que los antibióticos no iban a ser suficiente para la señora con el tobillo infectado. Por eso se planteó la cuestión de la amputación. 

Fue una decisión complicada, ya que significaba que tendría que depender de usar muletas en una zona donde todos los recorridos son a pie, a veces son largas distancias, y muchas veces en terrenos difíciles. Pero sin la amputación, la infección se extendería y empeoraría. Llevaba años sufriendo, y por el fuerte olor del tejido infectado también se enfrentaba al estigma de la comunidad. 

Al final, la mujer y el equipo acordaron que la amputación sería la mejor opción. Mis colegas se organizaron para trasladarla por medio de nuestro pequeño avión de abastecimiento a otro hospital de MSF,  donde tenían en las instalaciones y el personal para hacer la operación de forma segura. 

Las mordeduras de serpiente son una crisis sanitaria desatendida y requiren un ambicioso enfoque para abordarlas. En todo el mundo, MSF trabaja con los gobiernos, con proveedores de tratamientos, con donantes y comunidades para intentar lograr un cambio para las personas afectadas por las mordeduras de serpiente.  

Si bien parte de este trabajo tiene que ver con el acceso a un antídoto de buena calidad y asequible, esto puede seguir siendo un reto para las comunidades remotas, por lo que también pedimos una mayor inversión en la sensibilización de la comunidad, los primeros auxilios y la prevención de mordeduras de serpiente. 

La operación de esta mujer ocurrió sin problemas, pero el impacto de la mordedura la acompañará el resto de su vida. Es nesario un cambio urgente  para asegurar que menos personas tengan que encontrar la misma resiliencia y  fuerza que ella. 

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