"MSF brinda acceso a medicamentos esenciales y tratamiento para personas desfavorecidas que estarían condenadas sin nuestra ayuda."

Christian FalkensteinEspecialista en salud mental
13.03.2019
"Los primeros tres meses son los más agotadores", advirtieron a Christian, un psicoterapeuta alemán que llegó hace poco a Minsk, Bielorrusia, para tratar a pacientes con tuberculosis. Tenían mucha razón, y Christian lo describe en esta entrada de blog. 
 
“Cinco colegas internacionales y alrededor de 20 empleados bielorrusos. Así se conforma nuestro equipo. Después de reunirme con todos en la primera semana, fui dos días a Moscú para una reunión informativa en la oficina central. En ese momento comenzó el trabajo.
 
Katherine, mi maravillosa predecesora originaria de Canadá, tuvo solo tres días para entregar un año de trabajo, al igual que su habitación compartida en el departamento para nuestro personal. Después de eso, tuvo que partir.
 
Así me encontré en un proyecto en transición, con cinco empleados que miraban de forma expectante a su nuevo "jefe", una gran cantidad de información para procesar, y labores cotidianas que debían mantenerse en funcionamiento.
 
Hanna se convirtió rápidamente en la persona más importante para mi trabajo. Es mi maravillosa traductora, me ayuda en todas las circunstancias. Con una paciencia angelical, comunica lo que quiero decir.
 
Sin embargo, lo que siguió a mi primer día se convirtió en las semanas más agotadoras e instructivas de mi vida profesional.
 

El equipo en Minsk

 
Cada llamada telefónica y cada conversación se traducen simultáneamente. Cada intercambio de correo electrónico va de inglés a ruso, y viceversa. Además de Hanna, el equipo de Minsk está formado por especialistas en tuberculosis (TB): médicos, enfermeros, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, logistas, administradores, técnicos y conductores.
 
Asesoramos al personal y a los médicos en las clínicas de tuberculosis y para pacientes ambulatorios. Debido a la estructura de las organizaciones aquí, no podemos tratar directamente a los pacientes o prescribirles medicamentos. Por ello, siempre trabajamos en colaboración con el personal local en beneficio del paciente, lo cual es un desafío y una oportunidad.
 

“Dobre utra”

 
Por la mañana, hacemos el viaje desde nuestro departamento compartido a nuestra oficina a las afueras de Minsk, que está a menos de 500 metros del centro de tuberculosis. Todo el mundo entra y, después de entre cinco y diez "Dobre utra" (que significa “buenos días”), hablo sobre el día con mis colegas, el médico y el psiquiatra principal.
 
Al llegar a mi oficina, Hanna ya está allí y mientras entran nuestros compañeros de trabajo, discutimos brevemente sobre los pacientes. 30 minutos después, está todo tranquilo porque todos se movilizan para ir a tratar a los pacientes en uno de los tres centros ambulatorios en Minsk o en la "clínica cerrada". A este lugar envían (por una decisión judicial) a los pacientes que, por diversas razones, no se comprometen con su tratamiento para la TB.
 
 
Desde que comenzó nuestro proyecto en 2014, uno de los éxitos fundamentales es el hecho de que todas las partes involucradas ahora se esfuerzan por evitar este último paso.
 
Desafortunadamente, no siempre es posible. En algunos casos que involucran a personas de antecedentes desfavorecidos o con problemas de adicción, los pacientes no reconocen la necesidad de su tratamiento o simplemente se sienten abrumados por el complejo procedimiento.
 
En nuestro trabajo diario, a través de la información, el apoyo, los grupos y las terapias individuales, nuestro equipo ayuda a los pacientes a seguir su tratamiento de manera constante. MSF brinda acceso a medicamentos esenciales y tratamiento para personas desfavorecidas que estarían condenadas sin nuestra ayuda.
 

Un largo día

 
Cuando todos van a ver a los pacientes, comienza mi trabajo de administración. Logística, controles, estadísticas, diseño de materiales de aprendizaje y para pacientes, además de llamadas telefónicas. Trabajamos sistemáticamente para cuando llegue el día en que las cosas estén listas para que MSF, como organización, se vaya de Bielorrusia, sea en 10 meses o 10 años.
 
Hasta que mi equipo entra de nuevo a la oficina, me mantengo actualizado con el "terreno". Hablo con los médicos de la sala y disfruto del cuidado y la compañía de mis colegas. Para las 4pm todos regresan. La oficina está llena, es un momento ocupado para recolectar información, hacer evaluaciones y tener discusiones de equipo.
 
A las 6 de la tarde, Andrei (nuestro conductor) nos lleva de regreso al departamento compartido. Como siempre, traigo mi computadora portatil conmigo. El día estuvo tan ocupado que casi todos mis correos electrónicos están sin contestar y aún tengo mucho trabajo que hacer en casa. 
 
Finalmente, a las 9 de la noche apago mi computadora y termina un largo día. Estoy cansado, pero todo está bien. Katherine me dijo que los primeros tres meses son los más agotadores. Tenía mucha razón."
 

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